*Narra María*
Ir a
comer a casa de Niall para la Pascua.. ¿en serio? A pesar de que había pasado
ya bastante tiempo y de nos habíamos visto en más de una y dos ocasiones, y de
que incluso entre Niall y Gloria había más que feeling… y que Harry babeaba por
la sonrisa de Carmen –y quién sabe si por algo más… - yo seguía sin creer nada
de lo que estaba pasando. Cuando Gloria me lo dijo, me pareció… ¿Surrrealista?
Quizás surrealista no, pero me quedé sin palabras.
He de
decir que Zayn era mi perdición, pero no se por qué, me hacía sacar mi lado más
borde. En verdad, era mucha la gente, que a primera vista me tachaba de borde,
pero… ¿Acaso saben ellos algo de mi vida? Pues eso. Y sinceramente, creo que
Zayn sacaba mi lado más borde por el miedo que me invadía de que este sueño que
estábamos viviendo –porque era un sueño
hecho realidad- se acabara. Tenía miedo de que su final estuviera cerca, de que
se acabara muy pronto… hablando de pronto… ¡Hemos quedado en media hora!
Salí
corriendo al cuarto de baño, con cuidado de que no se me cayera la toalla que
me envolvía y ocultaba mi desnudez.
-Necesito
sol español- Dije mirándome al espejo y me reí. Me puse la ropa interior y salí
del baño. Sobre la cama, reposaba perfectamente la ropa que me iba a poner: ‘
Perfecta’, pensé. Sexy, pero discreta, y volví a sonreír. No era por ser mal
pensada ni ambiciosa, pero… Zayn tenía que ser para mí. Ese morenazo, un poco
chulito no se me iba a escapar. Quizás fallara, pero con la duda no me iba a
quedar. Sonreí victoriosa, maquinando la
forma de conquistarle.
-¡Listo!-Exclamé
una vez que tenía puesto los tacones.
*Narra
Gloria*
Mis
nervios aumentaban por segundo. Se suponía que no había motivos, pero… ¡Aisshh
mi Niall! No pude evitar lanzar un suspiro. Me sobraba mucho aire, y era simplemente porque me
faltaba alguien, él. Estaba tan cerca…
pero le seguía notando lejos, inalcanzable. ¿Inalcanzable? Después de cumplir
el sueño de conocerles e ir a su casa, a comer, ¡a comer! , la palabra ‘inalcanzable’
no existía en mi vocabulario. Sonreí, pensando en los maravillosos ojos claros
de Niall, en su mirada, en la profundidad de la misma, que hacía que los
segundos pasaran muy lentos, pero a la vez, hacían que el tiempo volara, en ese
brillo en sus ojos, que me hacía preguntarme cómo cabe tanta dulzura y
perfección en una sola persona, y su
sonrisa… su maravillosa sonrisa… En el poder de su sonrisa, si Niall sonreía,
todo mi interior se convertía en una completa revolución, pero si me hablaba…
mi corazón se paraba de golpe, al borde de un infarto. En definitiva, no podía
negar que estaba locamente enamorada de él.
-¡Holaaaaaaaa!-
Salí de mis pensamientos, a causa del grito de mis amigas. Únicas,
irrepetibles.
-Hola.-Les
dije nerviosa y comencé a andar. No quería llegar tarde.
-Esperad.-Dijo
María, y todas nos paramos.- ¿Voy bien?
-Perfecta
para tu Zayn, anda vamos.- Le dijo Carmen, causando la risa de todas.
*Narra Mercedes*
Está
claro que estaba nerviosa, pero no tanto como Gloria. Ella estaba al borde
del paro cardíaco o de la hiperactividad
en el estado más puro. Mi perdición era Louis, pero ya ni me molestaba en
ponerme nerviosa, ya que él era casi imposible, ya se vería qué pasaba.
-Eeeeeeooo-
Las llamé. -¿Os habéis olvidado que es aquí?- Les pregunté, una vez parada ante
una gran puerta marrón. Ahora sí me estaba poniendo un poco nerviosa.
-¡Aaaah!-Gritamos
todas a coro, a modo de relajación. Y dos segundos después, Harry, con su
perfecto pelo rizado, que delataba que acababa de hacer su típico gesto
seductor de moverse el pelo, nos abrió la puerta.
*Narra Carmen*
-Ho…
hola..-Dijo Gloria, dirigiendo la vista al interior de la casa.
-¡Hola
Gloriaaaa!-Exclamó Harry y la abrazó.- Niall está dentro…-Sonrió. ‘Será capullo…’ pensé. Dice que le gusto yo,
presume de que ha conocido a una rubia espléndida y pasa de mí. Un momento,
¿celos? ¡Qué va! Si es que yo no se
quién es peor, si él, o su amiguito Liam…
Entramos
todas, y allí estaban, arregladitos, pero no demasiado. He de reconocer que
Liam iba especialmente guapo, pero… ¿Por qué me parecía tan insoportable? ¡Bah!
Mejor pasar del tema, y disfrutar del día.
Nos
sentamos todos alrededor de la mesa. Los sitios, creo yo que no eran
casualidad, estaban todos realmente pensados. Niall se sentó al lado de Gloria,
María esperó a que Zayn se sentara, y ‘disimuladamente’ se sentó a su lado,
como si no hubiera más sitios - ella no iba a dejarle ir-, luego, Harry se
sentó a mi lado, y lo que él no sabía es que yo iba buscando sentarme cerca de
Liam, el por qué no lo se, y bueno, Mercedes al lado de Louis, aunque le costó
decirse, fue Marta la que le dijo que se sentara ahí, y así ella se sentaba
cerca de Harry.
*Narra Gloria*
La
comida estaba yendo de bien a mejor. Los nervios parecían calmarse poco a poco.
-Yo
tengo más hambre ¿eh?-Dijo Niall y me guiñó un ojo.- ¿Me acompañas a coger algo
más de la nevera?- Justo ahí, en ese momento, un codazo de María hizo que me
sobresaltara.
-Sí,
vamos.-Dije y sonreí.
Caminé
al lado suya, sin saber qué decir. Quería decirle muchas cosas, pero a la vez
me gustaría llenarle de besos, sin nada más que decir.
-Estás
muy guapo… bueno… esa camisa te queda especialmente bien, siempre estás
guapo.-Dije torpemente. Me estaba liando.
-Gracias.
Yo no puedo decir lo mismo.-Esas palabras hicieron que sintiera un golpe en el
estómago, un nudo en el corazón, y lágrimas en los ojos.- Me refiero a que no
puede decir que estés guapa, porque estás mucho más que eso, eres perfecta
cielo.- Ahora sí que no tenía palabras. ¿Le gustaba? ¿Tanto como el a mí? No lo
creo… Niall… Niall… Mi mente repetía su nombre sin cesar.
-Gra…
gracias.-Le dije, y noté cómo me ardían las mejillas.
Por fin
llegamos a la cocina. ¿Cuánto habíamos tardado en andar cinco metros? Niall se
acercó a la nevera y se puso a buscar algo. Su expresión dejaba claro que le
era difícil descartar alguna comida para elegir otra. Qué lindo.
-Ven,
ayúdame.-Me acerqué sin dudarlo.
-¿A
qué?
-Es
que no se qué quiero…
-Bueno…
hay muchas cosas.
-Pero
hay una que me gusta más que otra…-Sonrió. Su sonrisa. Su perfecta sonrisa.
Empezaba a temer por mi vida. Estaba muy cerca. Quizás demasiado. Niall…
Ni… En ese momento, mi mente quedó en blanco, y mis labios parecieron encontrar
el mejor lugar del mundo: los labios de mi pequeño irlandés. Fue un beso breve, suave.
Apenas se rozaron mis labios, mi corazón comenzó a latir muy deprisa.
-¿Niall?-No
pude decir otra cosa cuando deshicimos el beso.
-Gloria,
te quiero.-Me dijo en un susurro. Niall, mi amor platónico, ese por el que
había llorado tantas noches me acababa de besar y me había dicho ‘te quiero’.
Agaché la cabeza. No respondí. Quizás me invadía el miedo. ¿Y si no lo decía en
serio?- Te entiendo. Soy famoso, tengo miles de chicas, y comprendo que puedas
desconfiar de mí, e incluso que no creas lo que te acabo de decir. Pero te
prometo que eres especial. Eres maravillosa, y estoy seguro de que no hay otra
chica como tú. Gloria, por favor, dame una oportunidad, te quiero.- ¿Qué yo le
diera una oportunidad? Le daría una y miles. Le quería tanto… Sonreí. No dije nada, di un paso hacia delante y le
abracé. Correspondió mi abrazo y mi mundo se detuvo. Me separé un poco, y le
miré a los ojos.
-Niall,
eres increíble, mucho más de lo que pensaba, te quiero, te amo.- Le dije
suavemente y volvimos a besarnos. Esta vez fue un beso más largo, más confiado.
Volvimos
al salón. Íbamos cogidos de la mano, lo que hizo que los demás sonrieran.
-Chicos,
chicas.-Comenzó Niall.-Hoy, en esta comida de Pascua tan especial, he de
deciros que… -Se detuvo, me miró, y me dedicó una de sus mejores sonrisas.- Soy
muy afortunado, porque he encontrado a mi princesa, esa persona a la que amar y
respetar más que a nada ni nadie, esa princesa a la que consentir y llenar de
besos. Gloria, te quiero.- Lo dije lentamente, sonriendo. Todos aplaudieron,
rieron y corrieron a abrazarnos. Yo estaba un poco en shock, pero poco a poco,
volví a la vida.
-¡Tengo
una idea!-Gritó Louis, en medio de aquel barullo. – Niall quería pintar su
casa…. ¿Por qué no aprovechamos que estamos todos?
-¡Sí!
–Exclamó Liam.
-¿Perdona?
Tu eres tonto, ¿no?-Le dijo Carmen mirándole atentamente.- ¿Quieres que pinte
la casa con este vestido y estos tacones?- La expresión de Carmen dejaba claro
que la idea no le entusiasmaba.
-Siempre…
puedes quitarte la ropa.-Intervino Harry, con su sonrisa más pícara.
-Ya
está el salido este… Se os va la cabeza eeh…-Dijo Carmen, en su tono más
arisco.
-¡No
seáis aguafiestas!-Dijo Marta sonriente.
-Cambiarse
de ropa, os dejo unas calzonas a cada una, y unas camisetas.-Dijo Niall.
En esos
momentos, yo era la persona más feliz del mundo, me daba igual pintar la casa,
que cocinar macarrones, que bailar una sevillana, era feliz. Yo. Yo era la
princesa de Niall. Además, esas miradas cómplices, esos abrazos repentinos,
esos besos ‘inesperados’ … todo era maravilloso. Creo que en esos momentos
estábamos siendo esas típicas parejas empalagosas pero… ¡Yo era feliz! ¡Muy
feliz!
*Narra María*
Nos
cambiamos todos de ropa, y en pocos minutos ya estábamos listos para empezar la
dura tarea de pintar la casa. Estaba claro que eso sería todo un caos, y que no
había sido más que una vaga escusa de Louis para poder liarla un poco.
La
verdad es que me lo estaba pasando genial. Me hacía muy feliz ver la sonrisa de
Gloria. Se respiraba felicidad entre Gloria y el rubiales. Para morir de amor,
vamos. ¿Y Carmen? Liam le caía mal… ya,
claro. Y Zayn… uff… demasiado.
¿Demasiado? Sí. Esa sonrisa. Esa mirada… ¡Dios! Necesitaba aire.
Empezaba a dudar de mis capacidades de conquista. No quería dudar, tenía que
andar sobre seguro… pero… ¿Cómo enamorar a tal perfección? Sonreí. Me arreglé
el pelo, y caminé segura.
-¿No te
cambias de ropa?-Me preguntó Zayn, acercándose por detrás, y colocando sus manos sobre mi cintura. Me
encantó el gesto, un escalofrío recorrió todo mi ser, pero no se lo dejé ver.
Bajé la vista hasta sus manos, para luego volver a mirarle a los ojos. No le
pude sostener la mirada más de dos segundos. Mi mirada bajó hasta su boca. Su
boca… ¿Podía empezar ya a probarla? Joder. No. No podía enamorarme –más- eso no
era sano.
-¿Tanto
interés tiene?- Le dije con una fingida seguridad. Sonreí, no se si a causa de
los nervios, pero sonreí.
-Me da
igual… ese vestido te queda muy bien…
-¿Sí?
Pues gracias. Si quieres me lo dejo.
-No, mejor que te lo quites.- Esa frase sonó mal,
causó mi risa. Me tapé la boca con las manos.
-Vale…-Le
dije, y fingí bajarme una tiranta.
-A ver…
yo…-Me reí. Y me giré, para colocarme de frente a él.
-Te he
entendido, tranquilo. Ya si eso, otro día, en la intimidad, me lo quito.-Me
reí, y me alejé, después de revolverle el pelo. Y allí le dejé, sonriendo.
¡Bien!
Arriba
estaban las chicas cambiándose de ropa, y acosando a Gloria a preguntas. Era
maravillosa la sonrisa de felicidad que tenía. Y entonces, llegué yo, con una
sonrisa victoriosa, y me tumbé en la cama.
-¿Y a
ti qué te pasa?-Me preguntó Mercedes, en un tono morboso.
-Te lo
resumo yo… Zayn.-Dijo Carmen riendo.
-¡No
hay nada!-Exclamé, fingiendo estar enfadada, pero aguantando la risa.
-Ya…
por eso había ese tonteo ahí abajo, ¿no?-Dijo Carmen, mirándome fijamente.
Me
levanté de la cama, obviando la respuesta, y comencé a quitarme el vestido. Cogí las calzonas
rojas, y la camiseta blanca. ¡Perfecto! ¿Qué mejor que una camiseta de tío y
que te quede ancha? Pocas cosas…
-¡Ya
estamos!-Gritó Marta cuando bajamos las escaleras.
Pero no
nos dio tiempo a decir mucho más, porque como de la nada, los chicos empezaron
a dispararnos pintura con unas pistolas de juguetes. Empezamos a reírnos y a
taparnos la cara con las manos. Eran como niños. Me parecía una idea divertida,
y quizás perfecta. ¿Perfecta? La perfección así como tal no existía, al menos…
eso creía, hasta que vi la mirada de Zayn.
*Narra Liam*
Estaba escondido detrás
de uno de los setos de la piscina. Las chicas habían conseguido coger cubos y
llenarlos de agua, estaban dándonos a probar nuestra propia medicina.
Pasaron unos minutos y nada, nadie venía, me paré unos segundos a pensar en el día de hoy. Desde el primer comentario de la comida y de como Carmen sin pensárselo se había sentado a mi lado, no era mi tipo, para nada, era la típica chula que tiene a miles de tíos detrás suya, o eso aparentaba, era más tipo Harry, pero tenía que admitir que me atraía como ninguna, pero claro, ella era ella, yo era yo, y por medio estaba Harry, que se hacía notar.
-VALE, NOS RENDIMOS! ¡ALTO EL FUEGO! - gritó Louis desde la parte delantera del jardín.
Salí de mi escondite y fuí para la parte delantera del jardín.
-¿Todos mojados? ¡Que pajos! - dije al llegar y ver a todos los chicos empapados y llenos de pintura.
- ¡Ven aquí Gloria, tu también vas a estar fresquita! - dijo Niall mientras cogía a Gloria y la abrazaba y besaba.
El resto de los chicos entraron a secarse con las chicas, pero Carmen se quedó fuera.
- ¿No entras? - le preguntó Harry.
- No, estoy un poco mojada y prefiero secarme al solito.
Harry volvió dentro.
- ¿Puedes pasarme mis Ray-Bans Liam? - me preguntó antes de que yo entrara.
Cogí sus gafas y se las entregué mientras que Gloria y Niall volvían a darse un beso.
- POR FAVOR, EMPALAGOSIDAD EN PUBLICO NO, GRACIAS.
Niall y Gloria entraron entre risas en casa.
- Eres una gilipollas. - le dije a Carmen después de ese comentario.
- Pero te encanto. - respondió ella con una mueca en la cara.
- ¿A sí? - dije mientras me acercaba a ella - ¿Y cómo lo sabes?
- Demuéstrame que no.
Carmen, que apenas era un par de centímetros más bajita que yo, acercó su cara con la mía y juntó nuestros labios en un beso cuyo final marcó con un mordisco en mi labio inferior.
- ¿Por qué paras? -me había dejado con ganas de más.
- Para que aprendas a besar tú solito a gilipollas como yo.
Se dió la vuelta, pero instantes antes de que diera un paso al frente la agarre de la muñeca y tiré de ella hacia mi, dejando que cayera sobre mi pecho.
- Dime si paso o no el examen. - dije mientras volvía a besarla de forma más rápida y apasionada que la anterior pero como le gustaba a ella finalizar, mordiéndome el labio.
Pasaron unos minutos y nada, nadie venía, me paré unos segundos a pensar en el día de hoy. Desde el primer comentario de la comida y de como Carmen sin pensárselo se había sentado a mi lado, no era mi tipo, para nada, era la típica chula que tiene a miles de tíos detrás suya, o eso aparentaba, era más tipo Harry, pero tenía que admitir que me atraía como ninguna, pero claro, ella era ella, yo era yo, y por medio estaba Harry, que se hacía notar.
-VALE, NOS RENDIMOS! ¡ALTO EL FUEGO! - gritó Louis desde la parte delantera del jardín.
Salí de mi escondite y fuí para la parte delantera del jardín.
-¿Todos mojados? ¡Que pajos! - dije al llegar y ver a todos los chicos empapados y llenos de pintura.
- ¡Ven aquí Gloria, tu también vas a estar fresquita! - dijo Niall mientras cogía a Gloria y la abrazaba y besaba.
El resto de los chicos entraron a secarse con las chicas, pero Carmen se quedó fuera.
- ¿No entras? - le preguntó Harry.
- No, estoy un poco mojada y prefiero secarme al solito.
Harry volvió dentro.
- ¿Puedes pasarme mis Ray-Bans Liam? - me preguntó antes de que yo entrara.
Cogí sus gafas y se las entregué mientras que Gloria y Niall volvían a darse un beso.
- POR FAVOR, EMPALAGOSIDAD EN PUBLICO NO, GRACIAS.
Niall y Gloria entraron entre risas en casa.
- Eres una gilipollas. - le dije a Carmen después de ese comentario.
- Pero te encanto. - respondió ella con una mueca en la cara.
- ¿A sí? - dije mientras me acercaba a ella - ¿Y cómo lo sabes?
- Demuéstrame que no.
Carmen, que apenas era un par de centímetros más bajita que yo, acercó su cara con la mía y juntó nuestros labios en un beso cuyo final marcó con un mordisco en mi labio inferior.
- ¿Por qué paras? -me había dejado con ganas de más.
- Para que aprendas a besar tú solito a gilipollas como yo.
Se dió la vuelta, pero instantes antes de que diera un paso al frente la agarre de la muñeca y tiré de ella hacia mi, dejando que cayera sobre mi pecho.
- Dime si paso o no el examen. - dije mientras volvía a besarla de forma más rápida y apasionada que la anterior pero como le gustaba a ella finalizar, mordiéndome el labio.
Suspiré, con una amplia
sonrisa y esperé a que ella entrara en
el salón.
*Narra Louis*
El día estaba siendo
divertido. Me encantaba hacer el tonto, y más si estaba con mis amigos, y esas
chicas tan… tan… tan maravillosas. Qué bonitas casualidades ocurren a veces.
Aunque siempre estuviera
a mi bola, me fijaba en todo, y era imposible negar que los ojos de Zayn
brillaban más de lo normal al ver las resaltadas curvas de María con ese
vestido estrecho, y esos tacones. Aunque… cuando se cambió de ropa, sus ojos
seguían brillando. ¿Y Liam? Pobre iluso… iba detrás de Carmen, la rubia más
creída del grupo, pero en el fondo sería buena persona, lo mejor es que ambos,
con tanta tontería, se deseaban, y mucho. Y lo que daba el toque picante a la
historia, era el modo en el que Harry seguía a Carmen.
-Louis…-Me llamó
Mercedes.
-¡Dime!-Exclamé,
haciendo que se sobresaltara. Comencé a reírme.
-Es que… dice Zayn que
si puedes ir, te tiene que decir algo.
-Sí, ahora voy.-Le dije
sonriente, le pellizqué cariñosamente la cara, y me fui. Qué tímida. Habría que
despertarla un poco. No sería tarea difícil.
*Narra Zayn*
Uff. No podía más. ¿Qué
me estaba pasando? Ni siquiera hablar con Louis me había servido. Estaba
empezando a odiar el hecho de no poder odiar a María. No. Esto tenía que parar.
Estar a medias no servía de nada. O me arriesgaba, o moría quemada por el
silencio y las ganas.
-¡Hola!-Exclamó María,
entrando en la cocina. Se había quitado la ropa que se había manchado de
pintura, y de nuevo tenía puesto ese vestido estrecho. Pero esta vez sin
tacones, ahora iba descalza. Me parecía preciosa de todas las maneras, mis
ganas de abrazarla, y besarla eran cada vez mayor.
-Hola.-Le dije con una
pequeña sonrisa.
-¿Me dejas coger una
cerveza?
-¿Por qué no?
-¿Y por qué sí?-Ese
juego, me parecía toda una provocación. Una provocación que no se si podría
soportar.
Sonrió y paso por mi
lado, estirando su cuerpo, haciendo como la que evitaba rozarme. Abrió la
nevera, cogió una cerveza, y se dirigió a la puerta. Mi cabeza no dejaba de
pensar en cómo decirle que…
-María.- Di dos pasos
hacia delante, y me coloqué detrás suya. Cuando se giró, no tuvo más remedio
que quedarse cerca de mí.
-¿Qué…?- No le di tiempo
a preguntar. Tampoco me di tiempo a responder. Me acerqué más, y más. Besé su
mejilla, justo en el límite que la diferenciaba de sus labios, para un segundo
más tarde, hacer que nuestros labios se unieran. La besé tímidamente. ¿Y si le
molestaba? Correspondió mi beso. Sonreí interiormente. Un beso más. Nos
separamos y…
-¡¿Qué haces?!-Pregunté,
al tiempo que me tocaba la cara con mi mano. -¿Por qué me pegas?
-¿Por qué me besas?
-¿Por qué te dejas
besar?- No me respondió. Me miró fijamente, y se fue. La había cagado, no había
duda. Qué estúpido había sido, ¿no?


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