miércoles, 19 de junio de 2013

CAPÍTULO 6

*Narra María*
Ir a comer a casa de Niall para la Pascua.. ¿en serio? A pesar de que había pasado ya bastante tiempo y de nos habíamos visto en más de una y dos ocasiones, y de que incluso entre Niall y Gloria había más que feeling… y que Harry babeaba por la sonrisa de Carmen –y quién sabe si por algo más… - yo seguía sin creer nada de lo que estaba pasando. Cuando Gloria me lo dijo, me pareció… ¿Surrrealista? Quizás surrealista no, pero me quedé sin palabras.
He de decir que Zayn era mi perdición, pero no se por qué, me hacía sacar mi lado más borde. En verdad, era mucha la gente, que a primera vista me tachaba de borde, pero… ¿Acaso saben ellos algo de mi vida? Pues eso. Y sinceramente, creo que Zayn sacaba mi lado más borde por el miedo que me invadía de que este sueño que estábamos viviendo –porque era  un sueño hecho realidad- se acabara. Tenía miedo de que su final estuviera cerca, de que se acabara muy pronto… hablando de pronto… ¡Hemos quedado en media hora!
Salí corriendo al cuarto de baño, con cuidado de que no se me cayera la toalla que me envolvía y ocultaba mi desnudez.
-Necesito sol español- Dije mirándome al espejo y me reí. Me puse la ropa interior y salí del baño. Sobre la cama, reposaba perfectamente la ropa que me iba a poner: ‘ Perfecta’, pensé. Sexy, pero discreta, y volví a sonreír. No era por ser mal pensada ni ambiciosa, pero… Zayn tenía que ser para mí. Ese morenazo, un poco chulito no se me iba a escapar. Quizás fallara, pero con la duda no me iba a quedar.  Sonreí victoriosa, maquinando la forma de conquistarle.
-¡Listo!-Exclamé una vez que tenía puesto los tacones.

*Narra Gloria*
Mis nervios aumentaban por segundo. Se suponía que no había motivos, pero… ¡Aisshh mi Niall! No pude evitar lanzar un suspiro. Me sobraba  mucho aire, y era simplemente porque me faltaba alguien, él.  Estaba tan cerca… pero le seguía notando lejos, inalcanzable. ¿Inalcanzable? Después de cumplir el sueño de conocerles e ir a su casa, a comer, ¡a comer! , la palabra ‘inalcanzable’ no existía en mi vocabulario. Sonreí, pensando en los maravillosos ojos claros de Niall, en su mirada, en la profundidad de la misma, que hacía que los segundos pasaran muy lentos, pero a la vez, hacían que el tiempo volara, en ese brillo en sus ojos, que me hacía preguntarme cómo cabe tanta dulzura y perfección en una sola  persona, y su sonrisa… su maravillosa sonrisa… En el poder de su sonrisa, si Niall sonreía, todo mi interior se convertía en una completa revolución, pero si me hablaba… mi corazón se paraba de golpe, al borde de un infarto. En definitiva, no podía negar que estaba locamente enamorada de él.
-¡Holaaaaaaaa!- Salí de mis pensamientos, a causa del grito de mis amigas. Únicas, irrepetibles.
-Hola.-Les dije nerviosa y comencé a andar. No quería llegar tarde.
-Esperad.-Dijo María, y todas nos paramos.- ¿Voy bien?
-Perfecta para tu Zayn, anda vamos.- Le dijo Carmen, causando la risa de todas.

*Narra Mercedes*
Está claro que estaba nerviosa, pero no tanto como Gloria. Ella estaba al borde del  paro cardíaco o de la hiperactividad en el estado más puro. Mi perdición era Louis, pero ya ni me molestaba en ponerme nerviosa, ya que él era casi imposible, ya se vería qué pasaba.
-Eeeeeeooo- Las llamé. -¿Os habéis olvidado que es aquí?- Les pregunté, una vez parada ante una gran puerta marrón. Ahora sí me estaba poniendo un poco nerviosa.
-¡Aaaah!-Gritamos todas a coro, a modo de relajación. Y dos segundos después, Harry, con su perfecto pelo rizado, que delataba que acababa de hacer su típico gesto seductor de moverse el pelo, nos abrió la puerta.

*Narra Carmen*
-Ho… hola..-Dijo Gloria, dirigiendo la vista al interior de la casa.
-¡Hola Gloriaaaa!-Exclamó Harry y la abrazó.- Niall está dentro…-Sonrió.  ‘Será capullo…’ pensé. Dice que le gusto yo, presume de que ha conocido a una rubia espléndida y pasa de mí. Un momento, ¿celos?  ¡Qué va! Si es que yo no se quién es peor, si él, o su amiguito Liam…
Entramos todas, y allí estaban, arregladitos, pero no demasiado. He de reconocer que Liam iba especialmente guapo, pero… ¿Por qué me parecía tan insoportable? ¡Bah! Mejor pasar del tema, y disfrutar del día.
Nos sentamos todos alrededor de la mesa. Los sitios, creo yo que no eran casualidad, estaban todos realmente pensados. Niall se sentó al lado de Gloria, María esperó a que Zayn se sentara, y ‘disimuladamente’ se sentó a su lado, como si no hubiera más sitios - ella no iba a dejarle ir-, luego, Harry se sentó a mi lado, y lo que él no sabía es que yo iba buscando sentarme cerca de Liam, el por qué no lo se, y bueno, Mercedes al lado de Louis, aunque le costó decirse, fue Marta la que le dijo que se sentara ahí, y así ella se sentaba cerca de Harry.

*Narra Gloria*
La comida estaba yendo de bien a mejor. Los nervios parecían calmarse poco a poco.
-Yo tengo más hambre ¿eh?-Dijo Niall y me guiñó un ojo.- ¿Me acompañas a coger algo más de la nevera?- Justo ahí, en ese momento, un codazo de María hizo que me sobresaltara.
-Sí, vamos.-Dije y sonreí.
Caminé al lado suya, sin saber qué decir. Quería decirle muchas cosas, pero a la vez me gustaría llenarle de besos, sin nada más que decir.
-Estás muy guapo… bueno… esa camisa te queda especialmente bien, siempre estás guapo.-Dije torpemente. Me estaba liando.
-Gracias. Yo no puedo decir lo mismo.-Esas palabras hicieron que sintiera un golpe en el estómago, un nudo en el corazón, y lágrimas en los ojos.- Me refiero a que no puede decir que estés guapa, porque estás mucho más que eso, eres perfecta cielo.- Ahora sí que no tenía palabras. ¿Le gustaba? ¿Tanto como el a mí? No lo creo… Niall… Niall… Mi mente repetía su nombre sin cesar.
-Gra… gracias.-Le dije, y noté cómo me ardían las mejillas.
Por fin llegamos a la cocina. ¿Cuánto habíamos tardado en andar cinco metros? Niall se acercó a la nevera y se puso a buscar algo. Su expresión dejaba claro que le era difícil descartar alguna comida para elegir otra. Qué lindo.
-Ven, ayúdame.-Me acerqué sin dudarlo.
-¿A qué?
-Es que  no se qué quiero…
-Bueno… hay muchas cosas.
-Pero hay una que me gusta más que otra…-Sonrió. Su sonrisa. Su perfecta sonrisa. Empezaba a temer por mi vida. Estaba muy cerca. Quizás demasiado. Niall… Ni… En ese momento, mi mente quedó en blanco, y mis labios parecieron encontrar el mejor lugar del mundo: los labios de mi pequeño irlandés. Fue un beso breve, suave. Apenas se rozaron mis labios, mi corazón comenzó a latir muy deprisa.
-¿Niall?-No pude decir otra cosa cuando deshicimos el beso.
-Gloria, te quiero.-Me dijo en un susurro. Niall, mi amor platónico, ese por el que había llorado tantas noches me acababa de besar y me había dicho ‘te quiero’. Agaché la cabeza. No respondí. Quizás me invadía el miedo. ¿Y si no lo decía en serio?- Te entiendo. Soy famoso, tengo miles de chicas, y comprendo que puedas desconfiar de mí, e incluso que no creas lo que te acabo de decir. Pero te prometo que eres especial. Eres maravillosa, y estoy seguro de que no hay otra chica como tú. Gloria, por favor, dame una oportunidad, te quiero.- ¿Qué yo le diera una oportunidad? Le daría una y miles. Le quería tanto… Sonreí.  No dije nada, di un paso hacia delante y le abracé. Correspondió mi abrazo y mi mundo se detuvo. Me separé un poco, y le miré a los ojos.
-Niall, eres increíble, mucho más de lo que pensaba, te quiero, te amo.- Le dije suavemente y volvimos a besarnos. Esta vez fue un beso más largo, más confiado.
Volvimos al salón. Íbamos cogidos de la mano, lo que hizo que los demás sonrieran.
-Chicos, chicas.-Comenzó Niall.-Hoy, en esta comida de Pascua tan especial, he de deciros que… -Se detuvo, me miró, y me dedicó una de sus mejores sonrisas.- Soy muy afortunado, porque he encontrado a mi princesa, esa persona a la que amar y respetar más que a nada ni nadie, esa princesa a la que consentir y llenar de besos. Gloria, te quiero.- Lo dije lentamente, sonriendo. Todos aplaudieron, rieron y corrieron a abrazarnos. Yo estaba un poco en shock, pero poco a poco, volví a la vida.
-¡Tengo una idea!-Gritó Louis, en medio de aquel barullo. – Niall quería pintar su casa…. ¿Por qué no aprovechamos que estamos todos?
-¡Sí! –Exclamó Liam.
-¿Perdona? Tu eres tonto, ¿no?-Le dijo Carmen mirándole atentamente.- ¿Quieres que pinte la casa con este vestido y estos tacones?- La expresión de Carmen dejaba claro que la idea no le entusiasmaba.
-Siempre… puedes quitarte la ropa.-Intervino Harry, con su sonrisa más pícara.
-Ya está el salido este… Se os va la cabeza eeh…-Dijo Carmen, en su tono más arisco.
-¡No seáis aguafiestas!-Dijo Marta sonriente.
-Cambiarse de ropa, os dejo unas calzonas a cada una, y unas camisetas.-Dijo Niall.
En esos momentos, yo era la persona más feliz del mundo, me daba igual pintar la casa, que cocinar macarrones, que bailar una sevillana, era feliz. Yo. Yo era la princesa de Niall. Además, esas miradas cómplices, esos abrazos repentinos, esos besos ‘inesperados’ … todo era maravilloso. Creo que en esos momentos estábamos siendo esas típicas parejas empalagosas pero… ¡Yo era feliz! ¡Muy feliz!

*Narra María*
Nos cambiamos todos de ropa, y en pocos minutos ya estábamos listos para empezar la dura tarea de pintar la casa. Estaba claro que eso sería todo un caos, y que no había sido más que una vaga escusa de Louis para poder liarla un poco.
La verdad es que me lo estaba pasando genial. Me hacía muy feliz ver la sonrisa de Gloria. Se respiraba felicidad entre Gloria y el rubiales. Para morir de amor, vamos.  ¿Y Carmen? Liam le caía mal… ya, claro. Y Zayn… uff… demasiado.  ¿Demasiado? Sí. Esa sonrisa. Esa mirada… ¡Dios! Necesitaba aire. Empezaba a dudar de mis capacidades de conquista. No quería dudar, tenía que andar sobre seguro… pero… ¿Cómo enamorar a tal perfección? Sonreí. Me arreglé el pelo, y caminé segura.
-¿No te cambias de ropa?-Me preguntó Zayn, acercándose por detrás, y  colocando sus manos sobre mi cintura. Me encantó el gesto, un escalofrío recorrió todo mi ser, pero no se lo dejé ver. Bajé la vista hasta sus manos, para luego volver a mirarle a los ojos. No le pude sostener la mirada más de dos segundos. Mi mirada bajó hasta su boca. Su boca… ¿Podía empezar ya a probarla? Joder. No. No podía enamorarme –más- eso no era sano.
-¿Tanto interés tiene?- Le dije con una fingida seguridad. Sonreí, no se si a causa de los nervios, pero sonreí.
-Me da igual… ese vestido te queda muy bien…
-¿Sí? Pues gracias. Si quieres me lo dejo.
-No,  mejor que te lo quites.- Esa frase sonó mal, causó mi risa. Me tapé la boca con las manos.
-Vale…-Le dije, y fingí bajarme una tiranta.
-A ver… yo…-Me reí. Y me giré, para colocarme de frente a él.
-Te he entendido, tranquilo. Ya si eso, otro día, en la intimidad, me lo quito.-Me reí, y me alejé, después de revolverle el pelo. Y allí le dejé, sonriendo. ¡Bien!
Arriba estaban las chicas cambiándose de ropa, y acosando a Gloria a preguntas. Era maravillosa la sonrisa de felicidad que tenía. Y entonces, llegué yo, con una sonrisa victoriosa, y me tumbé en la cama.
-¿Y a ti qué te pasa?-Me preguntó Mercedes, en un tono morboso.
-Te lo resumo yo… Zayn.-Dijo Carmen riendo.
-¡No hay nada!-Exclamé, fingiendo estar enfadada, pero aguantando la risa.
-Ya… por eso había ese tonteo ahí abajo, ¿no?-Dijo Carmen, mirándome fijamente.
Me levanté de la cama, obviando la respuesta, y comencé  a quitarme el vestido. Cogí las calzonas rojas, y la camiseta blanca. ¡Perfecto! ¿Qué mejor que una camiseta de tío y que te quede ancha? Pocas cosas…
-¡Ya estamos!-Gritó Marta cuando bajamos las escaleras.
Pero no nos dio tiempo a decir mucho más, porque como de la nada, los chicos empezaron a dispararnos pintura con unas pistolas de juguetes. Empezamos a reírnos y a taparnos la cara con las manos. Eran como niños. Me parecía una idea divertida, y quizás perfecta. ¿Perfecta? La perfección así como tal no existía, al menos… eso creía, hasta que vi la mirada de Zayn.

*Narra Liam*
Estaba escondido detrás de uno de los setos de la piscina. Las chicas habían conseguido coger cubos y llenarlos de agua, estaban dándonos a probar nuestra propia medicina.
Pasaron unos minutos y nada, nadie venía, me paré unos segundos a pensar en el día de hoy. Desde el primer comentario de la comida y de como Carmen sin pensárselo se había sentado a mi lado, no era mi tipo, para nada, era la típica chula que tiene a miles de tíos detrás suya, o eso aparentaba, era más tipo Harry, pero tenía que admitir que me atraía como ninguna, pero claro, ella era ella, yo era yo, y por medio estaba Harry, que se hacía notar.
-VALE, NOS RENDIMOS! ¡ALTO EL FUEGO! - gritó Louis desde la parte delantera del jardín.
Salí de mi escondite y fuí para la parte delantera del jardín. 
-¿Todos mojados? ¡Que pajos! - dije al llegar y ver a todos los chicos empapados y llenos de pintura.
- ¡Ven aquí Gloria, tu también vas a estar fresquita! - dijo Niall mientras cogía a Gloria y la abrazaba y besaba.
El resto de los chicos entraron a secarse con las chicas, pero Carmen se quedó fuera.
- ¿No entras? - le preguntó Harry.
- No, estoy un poco mojada y prefiero secarme al solito.
Harry volvió dentro.
- ¿Puedes pasarme mis Ray-Bans Liam? - me preguntó antes de que yo entrara.
Cogí sus gafas y se las entregué mientras que Gloria y Niall volvían a darse un beso.
- POR FAVOR, EMPALAGOSIDAD EN PUBLICO NO, GRACIAS.
Niall y Gloria entraron entre risas en casa.
- Eres una gilipollas. - le dije a Carmen después de ese comentario.
- Pero te encanto. - respondió ella con una mueca en la cara.
- ¿A sí? - dije mientras me acercaba a ella - ¿Y cómo lo sabes?


- Demuéstrame que no.
Carmen, que apenas era un par de centímetros más bajita que yo, acercó su cara con la mía y juntó nuestros labios en un beso cuyo final marcó con un mordisco en mi labio inferior.
- ¿Por qué paras? -me había dejado con ganas de más.
- Para que aprendas a besar tú solito a gilipollas como yo.
Se dió la vuelta, pero instantes antes de que diera un paso al frente la agarre de la muñeca y tiré de ella hacia mi, dejando que cayera sobre mi pecho.
- Dime si paso o no el examen. - dije mientras volvía a besarla de forma más rápida y apasionada que la anterior pero como le gustaba a ella finalizar, mordiéndome el labio.
Suspiré, con una amplia sonrisa y esperé a que  ella entrara en el salón.
*Narra Louis*
El día estaba siendo divertido. Me encantaba hacer el tonto, y más si estaba con mis amigos, y esas chicas tan… tan… tan maravillosas. Qué bonitas casualidades ocurren a veces.
Aunque siempre estuviera a mi bola, me fijaba en todo, y era imposible negar que los ojos de Zayn brillaban más de lo normal al ver las resaltadas curvas de María con ese vestido estrecho, y esos tacones. Aunque… cuando se cambió de ropa, sus ojos seguían brillando. ¿Y Liam? Pobre iluso… iba detrás de Carmen, la rubia más creída del grupo, pero en el fondo sería buena persona, lo mejor es que ambos, con tanta tontería, se deseaban, y mucho. Y lo que daba el toque picante a la historia, era el modo en el que Harry seguía a Carmen.
-Louis…-Me llamó Mercedes.
-¡Dime!-Exclamé, haciendo que se sobresaltara. Comencé a reírme.
-Es que… dice Zayn que si puedes ir, te tiene que decir algo.
-Sí, ahora voy.-Le dije sonriente, le pellizqué cariñosamente la cara, y me fui. Qué tímida. Habría que despertarla un poco. No sería tarea difícil.


*Narra Zayn*
Uff. No podía más. ¿Qué me estaba pasando? Ni siquiera hablar con Louis me había servido. Estaba empezando a odiar el hecho de no poder odiar a María. No. Esto tenía que parar. Estar a medias no servía de nada. O me arriesgaba, o moría quemada por el silencio y las ganas.
-¡Hola!-Exclamó María, entrando en la cocina. Se había quitado la ropa que se había manchado de pintura, y de nuevo tenía puesto ese vestido estrecho. Pero esta vez sin tacones, ahora iba descalza. Me parecía preciosa de todas las maneras, mis ganas de abrazarla, y besarla eran cada vez mayor.

-Hola.-Le dije con una pequeña sonrisa.
-¿Me dejas coger una cerveza?
-¿Por qué no?
-¿Y por qué sí?-Ese juego, me parecía toda una provocación. Una provocación que no se si podría soportar.
Sonrió y paso por mi lado, estirando su cuerpo, haciendo como la que evitaba rozarme. Abrió la nevera, cogió una cerveza, y se dirigió a la puerta. Mi cabeza no dejaba de pensar en cómo decirle que…
-María.- Di dos pasos hacia delante, y me coloqué detrás suya. Cuando se giró, no tuvo más remedio que quedarse cerca de mí.
-¿Qué…?- No le di tiempo a preguntar. Tampoco me di tiempo a responder. Me acerqué más, y más. Besé su mejilla, justo en el límite que la diferenciaba de sus labios, para un segundo más tarde, hacer que nuestros labios se unieran. La besé tímidamente. ¿Y si le molestaba? Correspondió mi beso. Sonreí interiormente. Un beso más. Nos separamos y…
-¡¿Qué haces?!-Pregunté, al tiempo que me tocaba la cara con mi mano. -¿Por qué me pegas?
-¿Por qué me besas?

-¿Por qué te dejas besar?- No me respondió. Me miró fijamente, y se fue. La había cagado, no había duda. Qué estúpido había sido, ¿no?

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