*Narra María*
‘You're insecure don't know what foryou're turning heads
when you walk through the door….’
Abro los ojos lentamente y
me incorporo, apoyándome sobre los codos. Pongo mi mano derecha sobre mi
frente, tuerzo la sonrisa, y me dejo caer de nuevo sobre la cama. Pierdo la
mirada en el techo. Aún me dura la fiesta de anoche. Una fiesta muy divertida,
con mis amigas, pero quizás sobraba alguna copa. Menos mal que no todas beben,
y sirvieron de control a las demás. Sonrío yo sola, con mis pensamientos.
Entonces, se me viene a la mente, aquel chico tan guapo con el que me crucé.
Bah… no se quién es.
Salgo de la cama, y noto
el frío del suele bajo mis pies, y de un salto vuelvo a la cama. Empiezo a
reírme yo sola. ‘Debo dejar de beber, eehh’ Me digo a mí misma, y vuelo a
reírme.
Tras unos minutos dudando
si levantarme o no, e intentando hacer un ejercicio mental para atraer el
cuarto de baño hasta mí, decido levantarme. Cojo mi ropa, y me dirijo
rápidamente al cuarto de baño.
Perdida en mis
pensamientos, y con risas absurdas de por medio, dejo que el agua tibia recorra
todo mi cuerpo. Mi vida no era la mejor del mundo, pero me sentía muy
afortunada. ¿Afortunada? Más que eso.
Tenía unas amigas increíbles, mis notas eran… mis notas eran notas, otra vez me
reía yo sola, mis padres seguían juntos,
vivía en un gran hotel, y mi novio era…. ¿Novio? Jajaj ¡Pero si no tengo novio!
Dios de mi vida, estoy mal ¿eeh?
‘Let’s go! Crazy crazy
crazy…’
-¡Mi móvil!-Grito y corro
hasta llegar a mi cama, donde estaba el móvil. Miro la pantalla y veo que es
Gloria. Miro la hora asustada por si es demasiado tarde, pero no, aún quedan…
¡Madre! ¡Debo estar lista en diez minutos! Bah… llegaré tarde, como siempre.
*Narra Marta*
Buena noche la de ayer, y
espero que el día de hoy sea mejor. Comida de año nuevo. Un nuevo año que
empieza. ¡Yujuuu! Un año más en Inglaterra, un sueño cumplido para mí. No se
qué me voy a poner. Está claro que taconazos, pero… ¿con qué ropa? A ritmo de ‘You belong with me’ me acerqué al armario. Lo abrí y resoplé.
Necesitaba renovar toda mi ropa ya.
-Este me gusta.-Digo y lo
cojo rápidamente.
Negro y rojo. La combinación perfecta, y
además, seguro que alguna de mis amigas me dicen eso de: ‘uiuiu provocando por
la vida’’ Sí, me gusta. Me acerco al mueble en el que tengo todos mis
maquillajes y me pongo un poco de lápiz negro, un poco de gloss, un toque de
rímel y lista.
Mi móvil empieza a sonar,
y para mi sorpresa… ¿quién es? El imbécil de mi ex, Marcos. Puf… que asco de
niño, en serio. ¿No se cansa, o qué? ¿Para qué narices me manda un WhatsApp
diciendo ‘feliz año nuevo’? Y encima, retrasado, el año empezó anoche. No se
cómo he podido malgastar dos años con tal capullo. No le respondo, paso de
ponerme de mala leche, hoy hay que pasarlo bien.
*Narra Carmen*
-¿Dónde están Gloria y
María?-Pregunto.
-Ni idea, pero deberían
estar aquí ya.-Responde Marta.- Mercedes… ¿sabes algo?
-¿Qué? Perdón, es que
estaba poniéndome bien las sandalias.
-¡Oh dios mío!-Grito,
asustando a Marta, y más aún a Mercedes.-¡Me he enamorado de tus zapatos!
-No son míos.-Se ríe
Mercedes.- Me los ha prestado Gloria.
-Pues, si te despistas, te
los robo.-Me río y me dirijo a un banco que hay cerca, ya que Gloria y María
tardarían un rato en llegar.
Por fin aparecen María y
Gloria. Vienen riéndose, normal en ellas. Está claro de quién es la culpa de
que lleguen tarde, ¿no?
Tras unos minutos
discutiendo que Gloria llega tarde porque María ha tardado mucho, y escusas
varias, empezamos a andar dirección a…
-¿Ya vamos a ir a
comer?-Pregunta Mercedes.- ¿Por qué no damos una vuelta o algo?
-No, yo no quiero ir a
comer aún, jo.-Se queja María.
-Yo quiero ir a comprarme
unos zapatos.-Digo sonriente.
-¿Hoy?-Preguntan a la vez
Gloria y Marta.
-Pues yo me voy, quiero
hacerme un tatuaje.-Dice María, con una sonrisa triunfadora, consciente de que
íbamos a mirarla mal. Cómo adoraba llevar la contraria, única.
Al final, así lo hicimos,
mientras Mercedes, Gloria y yo nos fuimos a comprar zapatos, Marta acompañó a
María, pobre adicta a los tatuajes. ¿Cuántos tendría ya? Por lo menos tres.
Bueno, tampoco son tantos, para todos los que quiere.
*Narra Mercedes*
-¿Me puedes explicar qué
es eso?-Le pregunto a María cuando veo, el ‘bonito’ tatuaje que se ha hecho en
la muñeca.
-Pues… es fácil. Año
nuevo, vida nueva, tatuaje nuevo. Y quiero empezar este año, siendo libre.-ME
explica, y extiende su mano, para que todas veamos tal ‘obra de arte’.
-Estás loca.-Le dice
Carmen.-¡Pero te quiero!- Todas reímos ante tal prueba de amor.
*Narra Gloria*
No sabíamos qué pedir para
comer. Debería ser algo especial, ya que era un día especial, así que primero
pedimos algo de beber. María, sin dejar
de mirar su nueva obra de arte, sobre su piel, todas hablábamos tranquilamente,
de nuevos planes, y nuevas aventuras.
Unos diez minutos después
de que nos sirvieran la comida, María comenzó a gritar, pero intentando no
elevar mucho el tono de voz.
-¿Qué pasa?-Preguntamos
todas.
-Mi padre… acaba de ver a
alguien muy parecido a Harry.
-¡¿A quién?!- Pregunta
Marta como si le fuera la vida en ello.
-Seguro que no es Harry,
nuestro Harry.-Dice Mercedes desganada. –No se… sería raro, ¿no?
-¿Y si es él?-Pregunta
Carmen.-Yo quiero que me presente a Liam.-Comienza a reír.
-Claro, y ya de paso, me
caso yo con Niall.-Digo en tono irónico.
-Dile que le haga una
foto, disimuladamente.-Dice Carmen riendo.
-No me llega la foto. No
tengo memoria.-Se queja María.
-¡Borra algo!-Le grita
Marta, histérica.
Nada, no sólo no le
llegaba la foto, sino que se le apaga el móvil. Vaya mierda de móvil, pienso,
pero no lo digo. Seguimos comiendo como si nada, aunque en mi mente no
dejaba de dar vueltas la idea de que el
padre de María hubiese estado cerca de Harry Styles. Harry Styles. Madre mía,
sería demasiado digno de infarto, ¿no?
*Narra María*
Cuando consigo abrir la
foto. No se ni qué decir. Ni qué pensar.
¿Y si mi padre me estaba gastando una broma? No me lo podía creer. Y.. por
mucho que quisiera verle, llegaría tarde. ¿Qué podía hacer? Espera, primero
mejor decirle a las demás que Harry estaba comiendo a pocos metros de mi padre.
-¡No me lo creo!
-¡Qué fuerte!
-¡Vamos!
-¿Nos da tiempo?
-Parad.-Les digo.-No nos
da tiempo, a menos que cojamos un avión, y eso es imposible. Lo único que se me
ocurre, es que mi padre le salude en nuestro nombre.
-Da igual, dile a tu padre
que le salude, al menos sabrá que existimos.-Dice Gloria emocionada, y todas
asienten.
‘Papá, dile a Harry que mis amigas y yo le
queremos mucho y que les estamos muy agradecidas a los cinco, que son muy
importantes para nosotras, y que ojalá algún día les veamos, aunque eso es casi
imposible, ¿no? Te quiero papi’ Tras escribir eso en WhatsApp, le doy a enviar.
El resto de la comida fue
un total cambio de sueños. Sueños muy complicados, pero no imposibles. Quizás
un poco… Pero… ¿por qué no? Eran personas, y como tales estaban en el mundo,
quizás algún día les abrazásemos y todo.
Terminamos de comer, y
salimos del restaurante con amplias sonrisas. Entonces, me llega un WhatsApp de
mi padre, diciendo que Harry había sido muy amable y le había pedido el
twitter, y que él no se sabía el mío, así que le había dado el suyo. En cuanto
leímos eso, empezamos a reírnos casi descontroladas.
-Tu padre es un
ídolo.-Dijo Carmen.- Y las demás correspondieron con unas carcajadas propias de
españolas entre tanto silencio inglés.
Divertidas, alegres y
hartas de comer, caminamos por la calle, camino a alguna fiesta de año nuevo, pero
antes… ¡A ver a mi padre!

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