lunes, 5 de agosto de 2013

Capítulo 10.


*Narra Liam*
Siempre que juego contra Louis en la Play 3 me gana, no sé cómo lo hace pero este tío es un máquina del fútbol.
-¡GOOOOOOL LIAM GOOOOL JODER YA LLEVO 5, TÍO APRENDE A PERDER!- Louis estaba eufórico, daba saltos en el sofá ante la mirada atónita de Zayn, que no podía parar de reír por su reacción. Estaba con el móvil pero no podía echar cuenta a su conversación por como se estaba comportando el chico de 21 años.
-Y se supone que es el mayor... Vaya niño más loco- se rió por lo bajo y volvió la atención a su móvil. Creo que sé con quién está hablando... Esa rubia llamada María sí que le estaba volviendo loco. Me cansé de jugar contra Louis, me ganaba siempre, hay que saber aceptar una derrota, ¿no?
-Harry, ¿juegas por mí? Estoy cansado- Le dije, girándome hacia él. No obtuve respuesta.
-¿Harry?
El chico estaba mirándose los pies descalzos mientras movía los dedos distraído. Pero su mirada decía que pasaba algo.
-Eh tío, ¿estás bien?- Me levanté del sofá y me dirigí al sillón donde estaba sentado él. Le acompañé y me coloqué como pude a su lado. Le pasé el brazo por el hombro y al tacto inmediato parpadeó y guió su mirada hacia la mía.
-¿Qué qué? ¿Mmm dijiste algo? Perdona estaba pensando... Pensando en mis cosas.
-Ya te veía ya... Bueno que sólo he dicho que si querías jugar la siguiente partida con Louis, que yo me he cansado.
-¿Partida de qué? Ah venga que estáis jugando al fútbol. Mmm sí venga venga, va ahora juego, genial.
Estaba raro, al parecer eso en lo que estaba pensando le había trastornado un poco... Se levantó y ocupó mi sitio anterior, y yo el suyo.
-Venga Harry, ¿te atreves a jugar contra mí o ya sabes que vas a perder como Leeyum?- Louis me miró, me sacó la lengua y se empezó a reír. Le hice un corte de manga y les dejé a los dos jugar a la consola. Zayn seguía enfrascado en su móvil, estaba sonriendo, y a veces echaba una carcajada. Entre estos dos pasará algo, como que me llamo Liam James Payne.



*Narra Gloria*
Me desperté con la almohada mojada, y los ojos rojos, indicios de que me había quedado dormida llorando. Y así era. Sólo recuerdo el meterme en la cama abrazando a mi almohada mientras lloraba sin parar. No podía pasarme esto a mí. Bueno sí. En cierto modo me esperaba que esto pasase. Por favor Gloria, qué tonta has sido. ¿De verdad creías que Niall Horan, el mundialmente famoso cantante de moda iba a quererte? Seguro que sólo fuiste un rollo para él. Puede tener a todas las chicas de este maldito planeta, ¿por qué se iba a interesar por una simple fan española? Eres tonta Gloria, demasiado tonta.
Me incorporé, pero no me levanté de la cama. No podía, no tenía fuerzas...
-Gloriaaaaaaaaaaaa.- Escuché a mi hermana desde la cocina.
-Qué.- respondí secamente.
-Ven a desayunar, ya es tarde.
Pasaron diez minutos y seguí sin aparecer en la cocina. Al final Nuria vino a mi cuarto con una bandeja en sus manos.
-Pequeña, no estés mal por ese capullo... No sé qué es lo que te ha hecho, pero me parte el alma ver a mi hermana así. Como me lo encuentre por la calle le mato, y adiós al problema de mi niña.- Dijo, intentando hacerme reír. Dejó la bandeja en la mesita de noche y me abrazó. Necesitaba mucho ese abrazo, la verdad.
Estábamos todas en casa de Carmen, cada una con lo suyo, Carmen estaba con la mirada perdida, algo le pasaba... María y Mercedes estaban charlando sobre algo de Zayn, últimamente esos dos se traían algo, pero a María le gustaba hacerle sufrir. Marta estaba jugando con Snooki y parecía entretenida. Y después estaba yo, la tonta. No sabía que hacer. María y Mercedes me estaban mirando mucho, ahí pasaba algo. Al poco tiempo la rubia se acercó a mí.
-Gloria, me ha dicho Zayn que vaya un momento a casa de Niall a recoger una cosa, y no quiero ir sola. Ven conmigo y así te despejas un poco anda.
-¿Estás tonta? No pienso ir a casa de ése.
-¡La tonta eres tú! Venga, que dice que Niall se ha ido a dar una vuelta. Por favor ven... -Puso una cara a la que no me pude resistir, esos pucheritos me pueden, y en menos de 20 minutos ya me veía llamando a la puerta de la casa. Esto es una locura...
-Hola preciosas- Abrió Zayn, dándome a mí un beso en la mejilla y a María un poco más cerca de sus labios.
Zayn nos dirigió al salón, y con un gesto, María me dijo que me quedase sentada en el sofá mientras ellos iban a otra habitación.
-Puedes encender la tele si quieres, Gloria.- Dijo Zayn. Espero que no tarden mucho...
Me incorporé para buscar en la mesa delante de mí el mando, pero sólo vi un sobre. Ponía "Gloria". A mano, a mano de un tal irlandés más bien. Sabía cómo era su letra. Con un poco de indecisión, cojí el sobre y lo abrí. Sí, era de Niall. "Por favor, sube a la segunda planta." Simplemente eso. ¿De verdad se cree que voy a seguir? Joder Gloria, no te engañes. Pero si ya estás subiendo. Mi cuerpo está subiendo. Ahora mismo la cabeza no le ordena, manda el corazón. En nada me veo arriba de las escaleras. Diría que no sé a dónde dirigirme, pero el camino de rosas rojas que me guían a la puerta del fondo me delataría. Avanzo lentamente, y cuando abro la puerta, me encuentro una habitación lila, diferentes tonos morados adornan el cuarto. A la derecha, una gran mesa lista para cenar. Me entraron ganas de comer. Pero justo después me entraron ganas de llorar. Había dos sillas. Una vacía, pero en la otra estaba una persona que me miraba fìjamente, con los ojos llorosos, que en cuanto me vio una sonrisa grandiosa apareció en él. Lentamente, se levantó y se acercó a mí. Yo estaba temblando, tenía ganas de llorar. Él lo notó, y susurró un "no, no llores princesa" y me abrazó. Su abrazo... Echaba mucho de menos sus abrazos. Me volví a sentir segura. Con el dedo índice me levantó la barbilla, y sin dejar de mirarme, me besó. Sus labios me transmitieron amor.
Me llevó a la mesa y me acomodó la silla. Gracias, susurré. Le salió una pequeña sonrisa.
Durante la comida estuvimos hablando de todo, menos de lo de la fiesta. Ahora estábamos tumbados en un sofá que había a la izquierda. Yo sobre su pecho mientras él me acariciaba en círculos la espalda.
-Niall...
-¿Sí?
-Me estaba preguntando... Lo de la fiesta. ¿Por qué no me invitaste?
-Pensaba hacerlo, pero me enteré de que iba a haber periodistas y paparazzis dentro. Y ya sé que a ti no te va la vida de famoso... Te agobiaste cuando una cámara nos sacó una foto cuando fuimos al parque... Y me imaginé que no estarías a gusto ahí. Lo último que quería es que lo pasases mal. Yo te quiero Gloria, quiero protegerte.
Ahora... Todo tenía sentido. Empecé a llorar, pero esta vez de alegría. Tenía al mejor chico del mundo, y ahora mismo para mí sola. No lo dudé ni un segundo, y me di la vuelta, encontrándome con esos ojos azules y esos labios. Esos labios que devoré. Él me correspondió el beso con fuerza también. Entrelacé las manos por su cuello mientras mi lengua pedía permiso para entrar. Batalla de lenguas, que me estaba volviendo loca. Él me acariciaba la espalda, hasta en donde la espalda cambiaba de nombre. Un gemido involuntario salió de mi boca, nunca me habían tocado ahí, nunca había llegado a tanto con un chico. A Niall le gustó ese gemido y dejó mi boca para volcarse de lleno en mi cuello. Oh, eso dejaría marcas. Pero no me importaba. Valdría la pena. Suaves gemidos invadieron la boca de Niall con cada beso que dejaba en mi cuello. Esto era un sueño... Las manos del rubio recorrían ese mundo recién descubierto que era mi cuerpo. Y parecía orgulloso de haber descubierto ese mundo. Acercó peligrosamente su boca a mi oreja, y me empezó a morder el lóbulo. Yo sólamente me dejaba tocar, y a veces se me escapaban gemidos que Niall recibía con mucho gusto.
-¿Quieres seguir? - Me susurró en el oído.
No conseguí articular palabra, sólo asentí y añadí un "mmm" como respuesta afirmativa. Él me miró a los ojos con una sonrisa nueva para mí. Era una feliz pero con una pizca de lujuria, que se asomaba por su comisura derecha. Sin avisar, me cogió de las piernas, obligándome a que le rodease la cintura. Me llevaba a la habitación de al lado. Nada más entrar, se tropezó con una caja en el suelo. Casi nos caemos. Me empecé a reír.
-¡Puta caja joder!- Exclamó él.
-Shhh pequeño, no pasa nada. - le tranquilicé y le besé otra vez. No soportaba estar separada de esos labios. Sentí como Niall me dejaba sobre una superficie blanda, su cama. Era su cuarto. Esto... ¿Pasará a mayores? Me puse nerviosa. Él lo notó.
-¿Pasa algo Gloria?- Estaba encima mía, pero sin dejarme sentir su peso. Tenía sus brazos apoyados a los dos lados de mi cabeza. Esa posición me asustó más
-Yo... Es que... Nunca había estado así con un chico... Nunca lo he hecho... Nunca me han hecho el amor. -Me costó soltar la última frase, pero cuando lo hice me quedé más tranquila. Me había sincerado con él.
-No pasa nada pequeña. Yo te cuidaré.- Dijo, y me besó con ternura la frente. Era todo lo que necesitaba oír. -Pero si no quieres no pasa nad-Le corté.
-Niall, hazme tuya.- Tras susurrarle esa última frase, gimió más fuerte y me quitó la camisa que llevaba puesta. Abrí la boca por la sorpresa y el subidón... Dios mío, sentía mi parte íntima latir...
-Todo esto es nuevo para mí Niall...
-Te prometo que te cuidaré. Eres mi princesa, no voy a hacer algo si tú no quieres.- Me besó fuertemente, y en un arrebato le quité su camisa. Vi su pecho desnudo. El veía el mío, pero con mi sujetador.
-Estoy en desventaja...-Dijo mientras recorría mi espalda en busca del broche. Me lo quitó y sentí la urgencia de taparme, nunca había estado así. Qué vergüenza...
-No cariño, no te tapes. Eres preciosa...- Me empezó a besar los pechos. Cerré los ojos. No podía más, y esto sólo era el principio...
Me desperté por la alarma de mi móvil, que si no, me hubiese quedado ahí toda la vida. No podía con mi cuerpo, me sentía muy cansada, me dolía todo. ¿Dónde estaba? Estas paredes no me sonaban, estas sábanas no eran las de mi cama... ¡¿Qué hace Niall en la cama conmigo?! Ay dios... Es verdad... Anoche. Anoche fue el mejor momento de mi vida. Mi novio me había hecho el amor. Por primera vez. Recuerdo gemidos, incómodos dolores... Pero placenteros, me dolía pero pedía aún más. Besos, caricias, sus palabras abarcando todo mi ser... Una voz me sacó de mis pensamientos.
-Buenos días pequeña... Estoy muerto.- Me besó el hombro, y me di la vuelta. Mi cara rebosaba felicidad. Niall me había hecho la chica más feliz del mundo. Hoy tenía el día libre, así que lo pasamos entero juntos. Besos, abrazos... Desde anoche, nuestra relación había dado un paso adelante, y me gustaba. Me encantaba.


*Narra Carmen*
Me despertó algo vibrando sobre mi barriga. El móvil. Me había quedado dormida con él encima. Bueno, ya estaba acostumbrada. Miré la pantalla con los ojos aún medio cerrados, Liam. Liam me estaba llamando. ¿En serio? ¿A las 8 de la mañana? Este tío está loco. Me aclaré un poco la garganta y atendí la llamada.
-¿Sí?
-¡Buenos días Carmen! -Parecía entusiasmado. -¿Estabas haciendo algo?
-Pues dormir, como la gente normal a estas horas, ¿sabes?- Intenté parecer enfadada por haberme despertado tan temprano, pero Liam me siguió el juego.
-Ah bueno, es que pensaba invitarte a la playa. No a cualquiera, donde va la gente normal, si no a una especial. Y bueno, en esa playa hay unas olas estupendas para surfear, ¿sabes? Pero claro si quieres hacer las cosas como la gente normal, entonces sigue durmiendo, levántate tarde e intenta divertirte en la ciudad más famosa del mundo, ¿no?
Escuché como se reía y me contagió. Nos reímos los dos.
- Vaaaaaale, venga sí, la verdad es que me encantaría hacer surf hoy, pero ¿qué hago con la perra? No voy a dejarla con las monjas...
-No pasa nada, ¡llévatela! Lo pasaremos bien con ella.
Snooki me estaba mirando mientras movía la cola rápidamente, en señal de aprovación.
-Pues entonces todo genial, ¿a qué hora me recoges?
-¿Qué tal si me abres?
De repente la puerta fue golpeada suavemente. Yo estaba en pijama, pero me dio igual, fui a abrirle. En cuanto la puerta fue abierta un chico moreno entró deprisa y la cerró tras él. Me miró de arriba a abajo y me sonrió. Yo sin embargo le miré confundida, esperando una explicación de por qué había entrado así.
-Era por si me veía alguna monja y no me dejaba entrar.
-¿Y cómo es que has venido a mi casa ya?
-Es que... Quería darte una sorpresa.- Su sonrisa me mató. Me dio un abrazo y cuando se separó me dijo:
-Prepara las cosas, tengo unas ganas locas de enseñarte a surfear. -Me guiñó el ojo. ¿Es que no sabe lo que produce en mí sólo guiñando un maldito ojo? Una cosa que estaba claro que no sabía es que yo ya sabía surfear, y de maravilla. Sin embargo, tenía algo en mente, y me hice la tonta.
-Y yo tengo ganas de que me enseñes Lilim...- Le sonreí, cojí mi mochila y me dirigí hacia la puerta. Él y Snooki me siguieron. En menos de cinco minutos ya me encontraba en su gran coche, camino de una playa "especial". Va a ser sin ninguna duda un día inolvidable.
Tras 2 horas en coche por carreteras por donde nunca había estado, Liam paró de conducir.
-Pues... Ya hemos llegado. - Una sonrisa grandiosa asomaba por la boca. Me quedé sin respiración por dos segundos.
-¿Dónde estamos? Todavía no me lo has dicho. -Puse mi cara de cachorrito abandonado con la que nadie se podía resistir, pero al parecer no funcionó con él.
-Estás a punto de descubrirlo.
Salió del coche y rodeó el capó hasta llegar a mi puerta. La abrió y me tendió una mano.
-Puedo salir sola eh...- De todas maneras utilicé su ayuda.
Se dirigió al maletero del gran coche y lo abrió.
-¿Podrías ayudarme?
Asentí y fui a donde él se encontraba. Entre los dos sacamos un par de magníficas tablas de surf. Mis ganas aumentaban por momentos.
-Yo llevo las dos tablas, tranquila, tú lleva la mochila.
-¿Qué te crees que no puedo con una tabla? Anda, dame ésa.- Le señalé la blanca. -Me gustan las blancas.- Le saqué la lengua.
-No hagas eso.
-¿El qué?
-Lo de... Lo de la lengua... Dios, no lo hagas más. -Estaba nervioso. ¿Liam Payne, nervioso por mi lengua? Esto se pone interesante.
Caminamos por un camino con árboles altos a ambos lados, hasta que ya se pudo ver un horizonte azul. La playa. El mar. Añoraba todo eso. Agarré su mano y nos adentramos en la ardiente arena. Hacía calor hoy. Su paso era más ligero que el mío, pero yo tampoco me quedaba atrás. No había casi nadie, sólo unos cinco surfistas ya dentro del agua esperando a las olas. Dios, necesito unas olas, pensé. Ahora mismo dejaría la mochila en la arena y con la misma ropa me metería con la tabla en el agua y enseñaba a todos lo que es el surf de verdad. Pero Liam cree que no sé ni cómo sentarme, así que contuve como pude mis ganas. Dejamos las cosas un poco lejos de la orilla; por la tarde subiría la marea, dijo Liam. Había bastantes palmeras y rocas al fondo. A la derecha se podía divisar un pequeño acantilado. Me encantaría lanzarme desde ahí. Bueno, eso ya otro día. Hoy era el día de hacer surf y dejar con la boca abierta a Liam.
Nos quitamos la ropa, dejé a Snooki al lado, cogimos cada uno una tabla y nos fuimos a la orilla.
-Ya sé que nunca has hecho surf.-Arqueé una ceja. ¿Nunca? Esto va a ser divertido. Le dejé pensando que no sabía nada.-Así que estoy dispuesto a enseñarte. ¡Vas a aprender del mejor!-Otra sonrisa suya que me mataba.
Se adentró en el agua tumbado en la tabla, yo le imité, yendo tras él.
-Al final aprenderás tú de mí...-dije lo suficientemente bajo para que no se enterase.
-Mira esa ola.-señaló una al fondo. -Será mía. Tú quédate ahí y mira cómo lo hago, ¿vale?-Me sacó la lengua. Ahora sería mi plan.
Asentí animadamente mientras veía cómo Liam se adentraba a lo profundo. Estuve a punto de darme prisa y robarle la ola, pero justo en ese momento vi a unos metros la posiblemente mejor ola del día. Ni por asomo la iba a desperdiciar. Nadé hacia ella, tenía que alcanzarla como fuese. Hacía tiempo que no hacía surf, pero no había perdido la práctica. Simplemente me dejé llevar. Mi cuerpo ya sabía cómo montar la ola. De repente ya estaba arriba, en la cresta. Hacía mucho que no experimentaba estas sensaciones. La libertad es una de mis favoritas sensaciones cuando surfeo. Cuando terminé con mi primera ola del día busqué a Liam con la mirada. No hizo falta gritar su nombre. Él ya venía para mí. Con la boca abierta. Misión cumplida.
-¡Dime cómo has hecho eso! Wow... Me has dejado atónito... Para ser tu primera ola no está nada mal.
-Liam, ¿en serio piensas que es la primera vez que hago surf?- Me miró extrañado. Me empecé a reír.- A veces eres muuuuy tonto chico.
-¿Ya habías surfeado otras veces?- Su cara de asombro me hizo reír aún más.
-¡Y te habías creído que no sabía nada de nada!- Cerré los ojos al reírme tan fuerte, y Liam aprovechó ese momento de despiste mío para darme una ahogadilla. Tragué un poco de agua, y cuando saqué la cabeza a la superficie me picaban los ojos.
-¡Gilipollaaaaaaaas pero si casi me ahogo!- Dije con la boca abierta intentando coger el máximo de aire. Vi como Liam se quedaba embobado con algo en mi cara... ¿El qué? Tan pronto como posó sus labios sobre los míos supe con qué se había embobado. Fue suave, delicado, pero yo quise más. Me subí a su tabla y Liam me acercó a él. La mía seguía enganchada a mi tobillo. El beso se intensificó. Pero no demasiado, porque Liam se separó. Abrí los ojos al no notarle en mi boca. Le miré extrañada. Él observaba a algo detrás de mí.
-¿Por qué... Paras?
-Snooki... Snooki está nadando hacia aquí.- Me dijo señalando por encima de mi hombro. Me di la vuelta y la vi en la orilla adentrándose en el mar. Sin pensarlo dos veces me monté en mi tabla y nadé hasta la perrita. Al mojarse se había quedado muy pequeña. Ahora mismo era un palito con patas nadando hacia mí.
Cuando llegué a su lado la cogí y la subí a la tabla. Estaba empapada. A los diez segundos Liam se unió a nosotras.
-Está loca...
-Tan loca como su dueña.-Dijo Liam mientras la cogía y la dejaba en su tabla. La estaba acariciando y se notaba que a Snooki le gustaba esa bienvenida.
-Será mejor que salgamos del agua y la sequemos. Después seguiremos buscando olas.
Estaba de acuerdo con Liam, había que secar a la perra antes de que se pusiese mala. Él la llevó en su tabla hasta la orilla y yo iba a su lado un poco más rezagada. Salimos del agua y me dispuse a secar a Snooki mientras Liam dejaba las tablas bien puestas en la arena.
-¿Quieres comer algo?-Me sonrió. Asentí y sacamos de la mochila los bocadillos qué habíamos traído.
Pasamos la tarde en el agua surfeando mientras Snooki permanecía dormida sobre mi toalla extendida en la arena. La verdad, nunca había estado en ninguna playa en Reino Unido tan buena como ésta. Este sitio era perfecto, y la compañía era óptima.
Ahora estábamos de camino al coche, habíamos pasado un día genial, pero ya era tarde. He estado esperando a que él hable del tema... Pero no ha dicho nada. No quiero quedarme en ese beso, pero tampoco quiero parecer una desesperada para que me pida salir. Nos montamos, él de copiloto y yo a su lado sujetando a Snooki, que estaba asomando la cabeza por la ventanilla.
En el largo trayecto sólo se escucharon los ladridos de la perra y la música. A lo mejor él se arrepentía...
Llegamos a Londres y condujo por calles por las que nunca había pasado. No quise decir nada, a lo mejor era un atajo hacia mi casa para no encontrarse con fans.
Paramos en una barriada pequeña, no entendía dónde estábamos. Liam salió del coche e hizo exactamente lo de esta mañana. Se lo agradecí, estaba realmente cansada.
-Gracias...- Murmuré.-¿Dónde estamos?-Di unos pasos más para adelante para ver la casa mejor. A los cinco segundos su brazo rodeó mi cintura.
-Es mi casa.-Era de noche pero aún así podía apreciar su gran sonrisa.
-Pero Liam me da cosa quedarme en tu casa... Mañana es lunes, tengo clase.
-No pasa nada, por la mañana temprano puedo dejarte allí.-Asentí
- Tranquila, te quedas en mi casa no en la de un extraño.- dijo mientras me guiñaba un ojo.
Snooki fue la primera en llegar a la puerta, nos esperaba en los escalones del principio. Cuando Liam abrió la perra se nos perdió de vista. -Da igual, con que sepamos que está dentro de la casa me quedo tranquila.-Dije mientras entraba por el umbral. Me hizo un tour por toda la casa. Era grandísima. El último cuarto que me enseñó fue la habitación.
-Y... aquí es donde duermo. Creo que es evidente.-Risa dulce, característica de él.-Bueno no tengo cuarto de invitados, sí lo sé es un poco raro pero no tengo. Así que dormirás en mi cama y yo en el salón.- Yo sólo sonreí y asentí.
Durante la cena hablamos de todos nuestros gustos, los hobbies, las aficiones, hasta que él sacó el tema.
-Carmen...
-¿Sí?
-Respecto al beso en el agua...Yo creo que estuvo bastante bien....Llevamos hablando mucho tiempo y cada vez que te veía quería comentarte una cosilla pero había más gente y me daba miedo que tú... Que tú no quisieses. A ver, he ensayado esto miles de veces frente al espejo, pero aquí se pone uno mucho más nervioso.-No paraba de soltar palabras y palabras, le iba a dar un ataque como no terminase de decirlo. Venga dilo Liam joder dilo, pensé.
-Y es por eso que organicé todo esto, quería pasar un día entero contigo y sólo contigo, para después hacerte una pregunta muy importante...¿Querrías-
-Sí.-No pude esperar a que terminase la frase.
-¿Sí?
-Sí.
-Sí.
-¡SÍ!-Me levanté de la silla y me abalancé hacia Liam. Él se levantó también y pudimos llegar para fundirnos en un beso. El beso duró poco, pero significó mucho. Liam Payne era ahora... ¿mi novio? Lo que siempre había soñado... Se había hecho realidad.
El resto de la cena fue totalmente diferente. Besos, caricias, risas cómplices...
-Toma, te presto mi pijama.-Me dio uno de cuadritos con tonos rojos.
-Me gusta, es mono.- Le dije mientras lo abría para ponérmelo.-Umm... Lilim, ¿podrías...?
-Oh sí claro claro no me he había dado cuenta claro perdona ahora... Me voy al sofá a dormir, hasta mañana.-Me dio un beso suave y se dirigió hacia el salón. Me puse el pijama y me acosté.
Snooki estaba entre mis pies dormida. Pero yo no conciliaba el sueño. No podía dejarle en ese incómodo sofá mientras yo estaba aquí en esta cama... No lo dudé, y me levanté. Me dirigí al salón y lo vi dando vueltas en el sofá, parecía que no encontraba una postura buena. Me asomé un poco por la puerta para que pudiese verme.
-¿Carmen? ¿Por qué estás despierta? ¿No puedes dormir?
-No... Me siento sola en esa cama tan grande. Y ahora que te veo ahí sin poder dormir tú también... ¿Quieres dormir conmigo?
-No quiero que te sientas incómoda conmigo en la cama...
-Tranquilo Liam... Hoy no podrás hacer nada...tengo los escudos echados de cintura para abajo...
El se rió, y se lavantó del sofá, quitó las mantas y se acercó a mí.
-Pero...-dije mientras pegaba su frente con la mía.-¿sabes la de cosas que se pueden hacer de cintura para arriba? Liam se rió y me cogió por la cintura llevándome hacia el cuarto.
Lo sabía, ya lo sabía, hoy iba a ser un día inolvidable.

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