domingo, 9 de junio de 2013

Capítulo 2

*Narra María*
‘You're insecure don't know what foryou're turning heads when you walk through the door….’
Abro los ojos lentamente y me incorporo, apoyándome sobre los codos. Pongo mi mano derecha sobre mi frente, tuerzo la sonrisa, y me dejo caer de nuevo sobre la cama. Pierdo la mirada en el techo. Aún me dura la fiesta de anoche. Una fiesta muy divertida, con mis amigas, pero quizás sobraba alguna copa. Menos mal que no todas beben, y sirvieron de control a las demás. Sonrío yo sola, con mis pensamientos. Entonces, se me viene a la mente, aquel chico tan guapo con el que me crucé. Bah… no se quién es.
Salgo de la cama, y noto el frío del suele bajo mis pies, y de un salto vuelvo a la cama. Empiezo a reírme yo sola. ‘Debo dejar de beber, eehh’ Me digo a mí misma, y vuelo a reírme.
Tras unos minutos dudando si levantarme o no, e intentando hacer un ejercicio mental para atraer el cuarto de baño hasta mí, decido levantarme. Cojo mi ropa, y me dirijo rápidamente al cuarto de baño.
Perdida en mis pensamientos, y con risas absurdas de por medio, dejo que el agua tibia recorra todo mi cuerpo. Mi vida no era la mejor del mundo, pero me sentía muy afortunada. ¿Afortunada?  Más que eso. Tenía unas amigas increíbles, mis notas eran… mis notas eran notas, otra vez me reía yo sola,  mis padres seguían juntos, vivía en un gran hotel, y mi novio era…. ¿Novio? Jajaj ¡Pero si no tengo novio! Dios de mi vida, estoy mal ¿eeh?
‘Let’s go! Crazy crazy crazy…’
-¡Mi móvil!-Grito y corro hasta llegar a mi cama, donde estaba el móvil. Miro la pantalla y veo que es Gloria. Miro la hora asustada por si es demasiado tarde, pero no, aún quedan… ¡Madre! ¡Debo estar lista en diez minutos! Bah… llegaré tarde, como siempre.

*Narra Marta*
Buena noche la de ayer, y espero que el día de hoy sea mejor. Comida de año nuevo. Un nuevo año que empieza. ¡Yujuuu! Un año más en Inglaterra, un sueño cumplido para mí. No se qué me voy a poner. Está claro que taconazos, pero… ¿con qué ropa?  A ritmo de ‘You belong with me’ me acerqué al armario. Lo abrí y resoplé. Necesitaba renovar toda mi ropa ya.
-Este me gusta.-Digo y lo cojo rápidamente.
 Negro y rojo. La combinación perfecta, y además, seguro que alguna de mis amigas me dicen eso de: ‘uiuiu provocando por la vida’’ Sí, me gusta. Me acerco al mueble en el que tengo todos mis maquillajes y me pongo un poco de lápiz negro, un poco de gloss, un toque de rímel y lista.
Mi móvil empieza a sonar, y para mi sorpresa… ¿quién es? El imbécil de mi ex, Marcos. Puf… que asco de niño, en serio. ¿No se cansa, o qué? ¿Para qué narices me manda un WhatsApp diciendo ‘feliz año nuevo’? Y encima, retrasado, el año empezó anoche. No se cómo he podido malgastar dos años con tal capullo. No le respondo, paso de ponerme de mala leche, hoy hay que pasarlo bien.  

*Narra Carmen*
-¿Dónde están Gloria y María?-Pregunto.
-Ni idea, pero deberían estar aquí ya.-Responde Marta.- Mercedes… ¿sabes algo?
-¿Qué? Perdón, es que estaba poniéndome bien las sandalias.
-¡Oh dios mío!-Grito, asustando a Marta, y más aún a Mercedes.-¡Me he enamorado de tus zapatos!
-No son míos.-Se ríe Mercedes.- Me los ha prestado Gloria.
-Pues, si te despistas, te los robo.-Me río y me dirijo a un banco que hay cerca, ya que Gloria y María tardarían un rato en llegar.
Por fin aparecen María y Gloria. Vienen riéndose, normal en ellas. Está claro de quién es la culpa de que lleguen tarde, ¿no?
Tras unos minutos discutiendo que Gloria llega tarde porque María ha tardado mucho, y escusas varias, empezamos a andar dirección a… 
-¿Ya vamos a ir a comer?-Pregunta Mercedes.- ¿Por qué no damos una vuelta o algo?
-No, yo no quiero ir a comer aún, jo.-Se queja María.
-Yo quiero ir a comprarme unos zapatos.-Digo sonriente.
-¿Hoy?-Preguntan a la vez Gloria y Marta.
-Pues yo me voy, quiero hacerme un tatuaje.-Dice María, con una sonrisa triunfadora, consciente de que íbamos a mirarla mal. Cómo adoraba llevar la contraria, única.
Al final, así lo hicimos, mientras Mercedes, Gloria y yo nos fuimos a comprar zapatos, Marta acompañó a María, pobre adicta a los tatuajes. ¿Cuántos tendría ya? Por lo menos tres. Bueno, tampoco son tantos, para todos los que quiere.



*Narra Mercedes*
-¿Me puedes explicar qué es eso?-Le pregunto a María cuando veo, el ‘bonito’ tatuaje que se ha hecho en la muñeca.
-Pues… es fácil. Año nuevo, vida nueva, tatuaje nuevo. Y quiero empezar este año, siendo libre.-ME explica, y extiende su mano, para que todas veamos tal ‘obra de arte’.

-Estás loca.-Le dice Carmen.-¡Pero te quiero!- Todas reímos ante tal prueba de amor.


*Narra Gloria*
No sabíamos qué pedir para comer. Debería ser algo especial, ya que era un día especial, así que primero pedimos algo de beber.  María, sin dejar de mirar su nueva obra de arte, sobre su piel, todas hablábamos tranquilamente, de nuevos planes, y nuevas aventuras.
Unos diez minutos después de que nos sirvieran la comida, María comenzó a gritar, pero intentando no elevar mucho el tono de voz.
-¿Qué pasa?-Preguntamos todas.
-Mi padre… acaba de ver a alguien muy parecido a Harry.
-¡¿A quién?!- Pregunta Marta como si le fuera la vida en ello.
-Seguro que no es Harry, nuestro Harry.-Dice Mercedes desganada. –No se… sería raro, ¿no?
-¿Y si es él?-Pregunta Carmen.-Yo quiero que me presente a Liam.-Comienza a reír.
-Claro, y ya de paso, me caso yo con Niall.-Digo en tono irónico.
-Dile que le haga una foto, disimuladamente.-Dice Carmen riendo.
-No me llega la foto. No tengo memoria.-Se queja María.
-¡Borra algo!-Le grita Marta, histérica.
Nada, no sólo no le llegaba la foto, sino que se le apaga el móvil. Vaya mierda de móvil, pienso, pero no lo digo. Seguimos comiendo como si nada, aunque en mi mente no dejaba  de dar vueltas la idea de que el padre de María hubiese estado cerca de Harry Styles. Harry Styles. Madre mía, sería demasiado digno de infarto, ¿no?




*Narra María*
Cuando consigo abrir la foto.  No se ni qué decir. Ni qué pensar. ¿Y si mi padre me estaba gastando una broma? No me lo podía creer. Y.. por mucho que quisiera verle, llegaría tarde. ¿Qué podía hacer? Espera, primero mejor decirle a las demás que Harry estaba comiendo a pocos metros de mi padre.
-¡No me lo creo!
-¡Qué fuerte!
-¡Vamos!
-¿Nos da tiempo?
-Parad.-Les digo.-No nos da tiempo, a menos que cojamos un avión, y eso es imposible. Lo único que se me ocurre, es que mi padre le salude en nuestro nombre.
-Da igual, dile a tu padre que le salude, al menos sabrá que existimos.-Dice Gloria emocionada, y todas asienten.
‘Papá, dile a Harry que mis amigas y yo le queremos mucho y que les estamos muy agradecidas a los cinco, que son muy importantes para nosotras, y que ojalá algún día les veamos, aunque eso es casi imposible, ¿no? Te quiero papi’ Tras escribir eso en WhatsApp, le doy a enviar.
El resto de la comida fue un total cambio de sueños. Sueños muy complicados, pero no imposibles. Quizás un poco… Pero… ¿por qué no? Eran personas, y como tales estaban en el mundo, quizás algún día les abrazásemos y todo.
Terminamos de comer, y salimos del restaurante con amplias sonrisas. Entonces, me llega un WhatsApp de mi padre, diciendo que Harry había sido muy amable y le había pedido el twitter, y que él no se sabía el mío, así que le había dado el suyo. En cuanto leímos eso, empezamos a reírnos casi descontroladas.
-Tu padre es un ídolo.-Dijo Carmen.- Y las demás correspondieron con unas carcajadas propias de españolas entre tanto silencio inglés.

Divertidas, alegres y hartas de comer, caminamos por la calle, camino a alguna fiesta de año nuevo, pero antes… ¡A ver a mi padre!

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