*Narra Gloria*
Abrí
los ojos miré al techo y sonreí, cogí el cojín y me lo aplasté contra la cara
mientras gritaba como una loca.
Estaba
en Inglaterra y acababa de despertarme en mi habitación con vistas al Green
Park.
Hermana:
Gloria, ¿estás bien?
Afirme
con la cabeza sin quitarme el cojín de la cara.
Hermana:
Anda, deja de hacer gilipolleces y levántate, tienes que vestirte e irte al
colegio, que yo llego tarde al trabajo.
Me
había venido a vivir con mi hermana porque estaba harta de mis padres, ella
llevaba viviendo nueve años en Londres y este año había logrado venirme con
ella a vivir, nos llevábamos 13 años, ella tenía 30 años y trabajaba en un
restaurante mientras estudiaba empresariales, había conseguido la beca de la
universidad. En cuanto a mi había entrado en el Big Underview High School del
cual no sabía nada.
Me
puse el uniforme, desayuné con mi hermana, atravesé el Green Park y Trafalgar
Square hasta encontrarme con el Big Beng miré para arriba y sonreí. Fue un
momento mágico, septiembre con frío y el Big Beng entre la niebla a las…
DONG
DONG DONG… Mierda son las ocho corrí hasta darle la vuelta al parlamento, ví a
lo lejos el colegio y cómo sus puertas comenzaban a cerrarse comencé a correr,
llegué justa pero en ese momento me choqué con una chica y casi la tiro al
suelo.
Gloria:
Lo siento, digo, I’m sorry, so sorry.
Marta:
No matter, pero mira por donde vas la próxima vez, me has tirado las
partituras.
Me
quedé pensativa mientras miraba a la chica, era bajita, con el pelo por los
hombros rizado, unos enormes ojos marrones y una sonrisa tranquilizante aunque
me estuviese echando una bronca.
Gloria:
¿Eres española?
Marta:
*afirmando levemente con la cabeza* Sí, soy Marta, ¿y tú?
Gloria:
Gloria, soy nueva ¿y tú?
Marta:
Que va, es mi segundo año, tengo 17.
Gloria:
Yo también, ¿vas a ciencias?
Marta:
No, a letras,…bueno, esta es mi clase, hasta luego.
Miré
al frente, ya no quedaba nadie en el pasillo y no sabía donde estaba mi clase,
me puse muy nerviosa, pero me crucé con una de las monjas que al parecer era mi
tutora, y me llevó a clase. Me asomé y volví a mirar a la monja, que me pidió
que entrara y me sentara mientras ella iba a por no se que cosa. Entré en la
clase, solo había chicas, como mandaba tal colegio, en la otra mitad estaban
los chicos. Todas estaban sentadas en corrito alrededor de una chica que estaba
sentada en
una
de las mesas. Me senté en la silla del medio de la última fila; en ese momento
la chica se levanto y se puso de pié enfrente mía, levanté la cabeza de mi móvil
y la miré; era alta, bastante alta, rubia de ojos marrones y con una sonrisa
perfecta y blanca que decía, “Sí, he llevado brackets”.
Carmen:
Perdona, pero este es mi sitio.
No
había duda de que era inglesa, hablaba un perfecto inglés.
Cogí
mis cosas y me cambié a la fila de delante.
Gloria:
Será zorra, ya empezamos…
Tras
ese leve comentario mío a media voz ella contestó.
Carmen:
¿Perdona? Llámame zorra a la cara si tienes huevos capulla.
Me
puse blanca, no me lo podía creer, era española, la había cagado hasta el
fondo…
A
partir de ese momento empezamos a discutir hasta que la monja llegó y nos mandó
al despacho de la directora.
Directora:
Carmen, vuelvo a tenerte de vuelta, ¿qué ha sido esta vez?
Carmen
esbozó una sonrisa de burla y me miró antes de contestar a la directora.
Carmen:
Esta cosa me ha llamado zorra en español creyendo que no lo entendía, será
subnormal…
Gloria:
En mi defensa debo decir que me hablo muy borde…
Carmen:
¿Perdona? ¿Borde? Mira guapa ese lleva siendo mi sitio desde que entré en este colegio,
última fila silla del medio.
La
directora nos mandó callar, al parecer la chica, Carmen, era conocida en el
colegio, por todas las monjas, incluida la directora.
Directora:
Creo que para reforzarte Carmen, debes invitar a Gloria a casa y mostrarle todo
esto, y creo que si invitas a todas las chicas españolas del colegio Jesús
estará muy contento de ver que eres una buena cristiana que ayuda al prójimo.
Carmen,
miró a la directora arqueando una ceja.
Carmen:
¿Qué las lleve a casa? Ni en broma…
Directora:
Carmen…
Carmen:
*resoplando* De acuerdo dígale a todas que estén en la puerta del colegio a las
14.00
*Narra Carmen*
El
Big Beng dio las dos y allí no había nadie, miré a Snooki y me agaché a
acariciarla.
Carmen:
Yo voto por dejarlas aquí he irnos dentro como no estén aquí en 3 minutos, ¿qué
dices tú?
Volví
a levantar la cabeza y vi cómo cuatro chicas se acercaban hacia el colegio.
Marta:
Hola, soy Marta, tú eres Carmen ¿no?
Mercedes:
Hola encantada, soy españolas, ¿no?
María:
Yo por lo menos sí lo soy.
Gloria:
Sí creo que estamos todas…
Las
miré a todas de arriba abajo la única que me sonaba era Marta, porque el año
pasado estuve con ella en historia, pero el resto ni idea.
Suponía
que Gloria debería de ser la morena bajita de ojos marrones y pelo negro corto
de esta mañana; Mercedes tenía los ojos verdes de media estatura y el pelo
largo ondulado castaño oscuro; y María alta, rubia de ojos marrones y una
sonrisa contagiosa.
Carmen:
Bueno, vamos.
Me
dí la vuelta y me dirigí al colegio.
Mercedes:
Pero, ¿no vamos a tu casa?
Carmen:
Ya… dejad que os la enseñe…
Entramos
por el vestíbulo pero en vez de seguir recto nos metimos a la derecha por una
puerta que siempre estaba cerrada subimos unos 3 pisos por unas escaleras
minúsculas y llegamos a un pasillo estrecho y oscuro con una enorme puerta de
madera tallada que daba a mi cuarto.
Carmen:
A partir de aquí, esta es mi casa, incluida la cocina, el cuarto de baño y el
armario.
Abrí
la puerta,
Mercedes:
Joder, que verdad es eso de que las apariencias engañan…
Pasamos
y nos sentamos en los sillones mientras que Snooki se subió a mi cama.
Gloria:
Me encanta tu perro, es muy bonito.
Carmen:
Se llama Snooki, tiene dos años.
Marta:
Y bueno ¿todo esto es tuyo?
Carmen:
Sí, esta planta es para mí sola, tengo aquí la cocina ahí el cuarto de baño y
en esta habitación el armario.
María:
Mi habitación es igual que tu armario…
Comenzamos
a hablar, hacía tanto tiempo que no hablaba con nadie en español…
María:
Bueno, me llamo María, tengo 17 y vivo con mis padres en el Hotel Angel Angelus
de Oxford Street, mi madre es recepcionista y mi padre chef, nací en España y
hace cuatro años que vine a vivir aquí.
Marta:
Bueno, pues yo soy Marta de 17 años y este es mi segundo año viviendo en Londres,
mi ciudad favorita, mis padres viven en España y yo vivo aquí en la residencia
del conservatorio junto con mi gatita Ashley de apenas unos meses, vine a vivir
porque conseguí la beca del conservatorio, mis padres me pagan la estancia pero
yo tango que pagarme el resto trabajando en una pastelería cerca de aquí.
Mercedes:
Yo soy Mercedes, y también tengo 17, vivo con mi padre y mi perro Bruno en un
apartamento por Piccadili, mis padres se separaron y este es mi primer año
viviendo con él aquí en Londres, soy nueva en este colegio al igual que también
lo soy en las clases de danza, me encantaría convertirme en una bailarina
profesional.
Gloria:
Bueno, yo soy Gloria acabo de cumplir los 17 y estoy viviendo con mi hermana,
que esta en la universidad y a la vez trabaja en un restaurante, y mi husky en
Londres y estoy flipando e intentando conocer a más gente…
Todas
me miraron solo faltaba yo, respiré hondo y bloqueé mi iPhone y levanté la
vista.
Carmen:
Bueno…soy Carmen, tengo 16 porque cumplo los 17 en diciembre, vivo aquí con las
monjas sin padres, tengo una casa en Madrid, otra en Barcelona, Sevilla, NY, LA
y Hawaii…
Pero…la
verdad es que no me importa, aparento ser la típica chica que no le cae bien a
nadie, repelente…parece que en el colegio todos me adoran pero solo es por el
dinero, la verdad es que mi vida es muy triste, la única verdadera amiga que
tengo es mi perra, mi padre es el dueño de una de las mayores empresas textiles
de España, a los nueves meses de nacer mi madre nos abandonó y mi padre me
cuido solo, pero nunca estaba conmigo, a los 7 años me mandó aquí, llevo
viviendo en Londres desde entonces, cuando cumplí 12 años mi padre volvió a
casarse y ahora mi madrastra a la cual no conozco está embarazada, solo puedo
ver a mi padre en verano y…hace ya dos veranos que no le veo…
Comencé
a llorar, y no sabía por qué.
Carmen:
Lo siento, pero…es que nunca he hablado nunca con nadie de esto.
María
se levantó y me abrazó al igual que el resto de las chicas.
Marta:
Desahógate, nos tienes a nosotras.
Desde
ese momento todas supimos que íbamos a ser buenas amigas y nos íbamos a
complementar unas a otras toda la vida.


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