lunes, 5 de agosto de 2013

Capítulo 10.


*Narra Liam*
Siempre que juego contra Louis en la Play 3 me gana, no sé cómo lo hace pero este tío es un máquina del fútbol.
-¡GOOOOOOL LIAM GOOOOL JODER YA LLEVO 5, TÍO APRENDE A PERDER!- Louis estaba eufórico, daba saltos en el sofá ante la mirada atónita de Zayn, que no podía parar de reír por su reacción. Estaba con el móvil pero no podía echar cuenta a su conversación por como se estaba comportando el chico de 21 años.
-Y se supone que es el mayor... Vaya niño más loco- se rió por lo bajo y volvió la atención a su móvil. Creo que sé con quién está hablando... Esa rubia llamada María sí que le estaba volviendo loco. Me cansé de jugar contra Louis, me ganaba siempre, hay que saber aceptar una derrota, ¿no?
-Harry, ¿juegas por mí? Estoy cansado- Le dije, girándome hacia él. No obtuve respuesta.
-¿Harry?
El chico estaba mirándose los pies descalzos mientras movía los dedos distraído. Pero su mirada decía que pasaba algo.
-Eh tío, ¿estás bien?- Me levanté del sofá y me dirigí al sillón donde estaba sentado él. Le acompañé y me coloqué como pude a su lado. Le pasé el brazo por el hombro y al tacto inmediato parpadeó y guió su mirada hacia la mía.
-¿Qué qué? ¿Mmm dijiste algo? Perdona estaba pensando... Pensando en mis cosas.
-Ya te veía ya... Bueno que sólo he dicho que si querías jugar la siguiente partida con Louis, que yo me he cansado.
-¿Partida de qué? Ah venga que estáis jugando al fútbol. Mmm sí venga venga, va ahora juego, genial.
Estaba raro, al parecer eso en lo que estaba pensando le había trastornado un poco... Se levantó y ocupó mi sitio anterior, y yo el suyo.
-Venga Harry, ¿te atreves a jugar contra mí o ya sabes que vas a perder como Leeyum?- Louis me miró, me sacó la lengua y se empezó a reír. Le hice un corte de manga y les dejé a los dos jugar a la consola. Zayn seguía enfrascado en su móvil, estaba sonriendo, y a veces echaba una carcajada. Entre estos dos pasará algo, como que me llamo Liam James Payne.



*Narra Gloria*
Me desperté con la almohada mojada, y los ojos rojos, indicios de que me había quedado dormida llorando. Y así era. Sólo recuerdo el meterme en la cama abrazando a mi almohada mientras lloraba sin parar. No podía pasarme esto a mí. Bueno sí. En cierto modo me esperaba que esto pasase. Por favor Gloria, qué tonta has sido. ¿De verdad creías que Niall Horan, el mundialmente famoso cantante de moda iba a quererte? Seguro que sólo fuiste un rollo para él. Puede tener a todas las chicas de este maldito planeta, ¿por qué se iba a interesar por una simple fan española? Eres tonta Gloria, demasiado tonta.
Me incorporé, pero no me levanté de la cama. No podía, no tenía fuerzas...
-Gloriaaaaaaaaaaaa.- Escuché a mi hermana desde la cocina.
-Qué.- respondí secamente.
-Ven a desayunar, ya es tarde.
Pasaron diez minutos y seguí sin aparecer en la cocina. Al final Nuria vino a mi cuarto con una bandeja en sus manos.
-Pequeña, no estés mal por ese capullo... No sé qué es lo que te ha hecho, pero me parte el alma ver a mi hermana así. Como me lo encuentre por la calle le mato, y adiós al problema de mi niña.- Dijo, intentando hacerme reír. Dejó la bandeja en la mesita de noche y me abrazó. Necesitaba mucho ese abrazo, la verdad.
Estábamos todas en casa de Carmen, cada una con lo suyo, Carmen estaba con la mirada perdida, algo le pasaba... María y Mercedes estaban charlando sobre algo de Zayn, últimamente esos dos se traían algo, pero a María le gustaba hacerle sufrir. Marta estaba jugando con Snooki y parecía entretenida. Y después estaba yo, la tonta. No sabía que hacer. María y Mercedes me estaban mirando mucho, ahí pasaba algo. Al poco tiempo la rubia se acercó a mí.
-Gloria, me ha dicho Zayn que vaya un momento a casa de Niall a recoger una cosa, y no quiero ir sola. Ven conmigo y así te despejas un poco anda.
-¿Estás tonta? No pienso ir a casa de ése.
-¡La tonta eres tú! Venga, que dice que Niall se ha ido a dar una vuelta. Por favor ven... -Puso una cara a la que no me pude resistir, esos pucheritos me pueden, y en menos de 20 minutos ya me veía llamando a la puerta de la casa. Esto es una locura...
-Hola preciosas- Abrió Zayn, dándome a mí un beso en la mejilla y a María un poco más cerca de sus labios.
Zayn nos dirigió al salón, y con un gesto, María me dijo que me quedase sentada en el sofá mientras ellos iban a otra habitación.
-Puedes encender la tele si quieres, Gloria.- Dijo Zayn. Espero que no tarden mucho...
Me incorporé para buscar en la mesa delante de mí el mando, pero sólo vi un sobre. Ponía "Gloria". A mano, a mano de un tal irlandés más bien. Sabía cómo era su letra. Con un poco de indecisión, cojí el sobre y lo abrí. Sí, era de Niall. "Por favor, sube a la segunda planta." Simplemente eso. ¿De verdad se cree que voy a seguir? Joder Gloria, no te engañes. Pero si ya estás subiendo. Mi cuerpo está subiendo. Ahora mismo la cabeza no le ordena, manda el corazón. En nada me veo arriba de las escaleras. Diría que no sé a dónde dirigirme, pero el camino de rosas rojas que me guían a la puerta del fondo me delataría. Avanzo lentamente, y cuando abro la puerta, me encuentro una habitación lila, diferentes tonos morados adornan el cuarto. A la derecha, una gran mesa lista para cenar. Me entraron ganas de comer. Pero justo después me entraron ganas de llorar. Había dos sillas. Una vacía, pero en la otra estaba una persona que me miraba fìjamente, con los ojos llorosos, que en cuanto me vio una sonrisa grandiosa apareció en él. Lentamente, se levantó y se acercó a mí. Yo estaba temblando, tenía ganas de llorar. Él lo notó, y susurró un "no, no llores princesa" y me abrazó. Su abrazo... Echaba mucho de menos sus abrazos. Me volví a sentir segura. Con el dedo índice me levantó la barbilla, y sin dejar de mirarme, me besó. Sus labios me transmitieron amor.
Me llevó a la mesa y me acomodó la silla. Gracias, susurré. Le salió una pequeña sonrisa.
Durante la comida estuvimos hablando de todo, menos de lo de la fiesta. Ahora estábamos tumbados en un sofá que había a la izquierda. Yo sobre su pecho mientras él me acariciaba en círculos la espalda.
-Niall...
-¿Sí?
-Me estaba preguntando... Lo de la fiesta. ¿Por qué no me invitaste?
-Pensaba hacerlo, pero me enteré de que iba a haber periodistas y paparazzis dentro. Y ya sé que a ti no te va la vida de famoso... Te agobiaste cuando una cámara nos sacó una foto cuando fuimos al parque... Y me imaginé que no estarías a gusto ahí. Lo último que quería es que lo pasases mal. Yo te quiero Gloria, quiero protegerte.
Ahora... Todo tenía sentido. Empecé a llorar, pero esta vez de alegría. Tenía al mejor chico del mundo, y ahora mismo para mí sola. No lo dudé ni un segundo, y me di la vuelta, encontrándome con esos ojos azules y esos labios. Esos labios que devoré. Él me correspondió el beso con fuerza también. Entrelacé las manos por su cuello mientras mi lengua pedía permiso para entrar. Batalla de lenguas, que me estaba volviendo loca. Él me acariciaba la espalda, hasta en donde la espalda cambiaba de nombre. Un gemido involuntario salió de mi boca, nunca me habían tocado ahí, nunca había llegado a tanto con un chico. A Niall le gustó ese gemido y dejó mi boca para volcarse de lleno en mi cuello. Oh, eso dejaría marcas. Pero no me importaba. Valdría la pena. Suaves gemidos invadieron la boca de Niall con cada beso que dejaba en mi cuello. Esto era un sueño... Las manos del rubio recorrían ese mundo recién descubierto que era mi cuerpo. Y parecía orgulloso de haber descubierto ese mundo. Acercó peligrosamente su boca a mi oreja, y me empezó a morder el lóbulo. Yo sólamente me dejaba tocar, y a veces se me escapaban gemidos que Niall recibía con mucho gusto.
-¿Quieres seguir? - Me susurró en el oído.
No conseguí articular palabra, sólo asentí y añadí un "mmm" como respuesta afirmativa. Él me miró a los ojos con una sonrisa nueva para mí. Era una feliz pero con una pizca de lujuria, que se asomaba por su comisura derecha. Sin avisar, me cogió de las piernas, obligándome a que le rodease la cintura. Me llevaba a la habitación de al lado. Nada más entrar, se tropezó con una caja en el suelo. Casi nos caemos. Me empecé a reír.
-¡Puta caja joder!- Exclamó él.
-Shhh pequeño, no pasa nada. - le tranquilicé y le besé otra vez. No soportaba estar separada de esos labios. Sentí como Niall me dejaba sobre una superficie blanda, su cama. Era su cuarto. Esto... ¿Pasará a mayores? Me puse nerviosa. Él lo notó.
-¿Pasa algo Gloria?- Estaba encima mía, pero sin dejarme sentir su peso. Tenía sus brazos apoyados a los dos lados de mi cabeza. Esa posición me asustó más
-Yo... Es que... Nunca había estado así con un chico... Nunca lo he hecho... Nunca me han hecho el amor. -Me costó soltar la última frase, pero cuando lo hice me quedé más tranquila. Me había sincerado con él.
-No pasa nada pequeña. Yo te cuidaré.- Dijo, y me besó con ternura la frente. Era todo lo que necesitaba oír. -Pero si no quieres no pasa nad-Le corté.
-Niall, hazme tuya.- Tras susurrarle esa última frase, gimió más fuerte y me quitó la camisa que llevaba puesta. Abrí la boca por la sorpresa y el subidón... Dios mío, sentía mi parte íntima latir...
-Todo esto es nuevo para mí Niall...
-Te prometo que te cuidaré. Eres mi princesa, no voy a hacer algo si tú no quieres.- Me besó fuertemente, y en un arrebato le quité su camisa. Vi su pecho desnudo. El veía el mío, pero con mi sujetador.
-Estoy en desventaja...-Dijo mientras recorría mi espalda en busca del broche. Me lo quitó y sentí la urgencia de taparme, nunca había estado así. Qué vergüenza...
-No cariño, no te tapes. Eres preciosa...- Me empezó a besar los pechos. Cerré los ojos. No podía más, y esto sólo era el principio...
Me desperté por la alarma de mi móvil, que si no, me hubiese quedado ahí toda la vida. No podía con mi cuerpo, me sentía muy cansada, me dolía todo. ¿Dónde estaba? Estas paredes no me sonaban, estas sábanas no eran las de mi cama... ¡¿Qué hace Niall en la cama conmigo?! Ay dios... Es verdad... Anoche. Anoche fue el mejor momento de mi vida. Mi novio me había hecho el amor. Por primera vez. Recuerdo gemidos, incómodos dolores... Pero placenteros, me dolía pero pedía aún más. Besos, caricias, sus palabras abarcando todo mi ser... Una voz me sacó de mis pensamientos.
-Buenos días pequeña... Estoy muerto.- Me besó el hombro, y me di la vuelta. Mi cara rebosaba felicidad. Niall me había hecho la chica más feliz del mundo. Hoy tenía el día libre, así que lo pasamos entero juntos. Besos, abrazos... Desde anoche, nuestra relación había dado un paso adelante, y me gustaba. Me encantaba.


*Narra Carmen*
Me despertó algo vibrando sobre mi barriga. El móvil. Me había quedado dormida con él encima. Bueno, ya estaba acostumbrada. Miré la pantalla con los ojos aún medio cerrados, Liam. Liam me estaba llamando. ¿En serio? ¿A las 8 de la mañana? Este tío está loco. Me aclaré un poco la garganta y atendí la llamada.
-¿Sí?
-¡Buenos días Carmen! -Parecía entusiasmado. -¿Estabas haciendo algo?
-Pues dormir, como la gente normal a estas horas, ¿sabes?- Intenté parecer enfadada por haberme despertado tan temprano, pero Liam me siguió el juego.
-Ah bueno, es que pensaba invitarte a la playa. No a cualquiera, donde va la gente normal, si no a una especial. Y bueno, en esa playa hay unas olas estupendas para surfear, ¿sabes? Pero claro si quieres hacer las cosas como la gente normal, entonces sigue durmiendo, levántate tarde e intenta divertirte en la ciudad más famosa del mundo, ¿no?
Escuché como se reía y me contagió. Nos reímos los dos.
- Vaaaaaale, venga sí, la verdad es que me encantaría hacer surf hoy, pero ¿qué hago con la perra? No voy a dejarla con las monjas...
-No pasa nada, ¡llévatela! Lo pasaremos bien con ella.
Snooki me estaba mirando mientras movía la cola rápidamente, en señal de aprovación.
-Pues entonces todo genial, ¿a qué hora me recoges?
-¿Qué tal si me abres?
De repente la puerta fue golpeada suavemente. Yo estaba en pijama, pero me dio igual, fui a abrirle. En cuanto la puerta fue abierta un chico moreno entró deprisa y la cerró tras él. Me miró de arriba a abajo y me sonrió. Yo sin embargo le miré confundida, esperando una explicación de por qué había entrado así.
-Era por si me veía alguna monja y no me dejaba entrar.
-¿Y cómo es que has venido a mi casa ya?
-Es que... Quería darte una sorpresa.- Su sonrisa me mató. Me dio un abrazo y cuando se separó me dijo:
-Prepara las cosas, tengo unas ganas locas de enseñarte a surfear. -Me guiñó el ojo. ¿Es que no sabe lo que produce en mí sólo guiñando un maldito ojo? Una cosa que estaba claro que no sabía es que yo ya sabía surfear, y de maravilla. Sin embargo, tenía algo en mente, y me hice la tonta.
-Y yo tengo ganas de que me enseñes Lilim...- Le sonreí, cojí mi mochila y me dirigí hacia la puerta. Él y Snooki me siguieron. En menos de cinco minutos ya me encontraba en su gran coche, camino de una playa "especial". Va a ser sin ninguna duda un día inolvidable.
Tras 2 horas en coche por carreteras por donde nunca había estado, Liam paró de conducir.
-Pues... Ya hemos llegado. - Una sonrisa grandiosa asomaba por la boca. Me quedé sin respiración por dos segundos.
-¿Dónde estamos? Todavía no me lo has dicho. -Puse mi cara de cachorrito abandonado con la que nadie se podía resistir, pero al parecer no funcionó con él.
-Estás a punto de descubrirlo.
Salió del coche y rodeó el capó hasta llegar a mi puerta. La abrió y me tendió una mano.
-Puedo salir sola eh...- De todas maneras utilicé su ayuda.
Se dirigió al maletero del gran coche y lo abrió.
-¿Podrías ayudarme?
Asentí y fui a donde él se encontraba. Entre los dos sacamos un par de magníficas tablas de surf. Mis ganas aumentaban por momentos.
-Yo llevo las dos tablas, tranquila, tú lleva la mochila.
-¿Qué te crees que no puedo con una tabla? Anda, dame ésa.- Le señalé la blanca. -Me gustan las blancas.- Le saqué la lengua.
-No hagas eso.
-¿El qué?
-Lo de... Lo de la lengua... Dios, no lo hagas más. -Estaba nervioso. ¿Liam Payne, nervioso por mi lengua? Esto se pone interesante.
Caminamos por un camino con árboles altos a ambos lados, hasta que ya se pudo ver un horizonte azul. La playa. El mar. Añoraba todo eso. Agarré su mano y nos adentramos en la ardiente arena. Hacía calor hoy. Su paso era más ligero que el mío, pero yo tampoco me quedaba atrás. No había casi nadie, sólo unos cinco surfistas ya dentro del agua esperando a las olas. Dios, necesito unas olas, pensé. Ahora mismo dejaría la mochila en la arena y con la misma ropa me metería con la tabla en el agua y enseñaba a todos lo que es el surf de verdad. Pero Liam cree que no sé ni cómo sentarme, así que contuve como pude mis ganas. Dejamos las cosas un poco lejos de la orilla; por la tarde subiría la marea, dijo Liam. Había bastantes palmeras y rocas al fondo. A la derecha se podía divisar un pequeño acantilado. Me encantaría lanzarme desde ahí. Bueno, eso ya otro día. Hoy era el día de hacer surf y dejar con la boca abierta a Liam.
Nos quitamos la ropa, dejé a Snooki al lado, cogimos cada uno una tabla y nos fuimos a la orilla.
-Ya sé que nunca has hecho surf.-Arqueé una ceja. ¿Nunca? Esto va a ser divertido. Le dejé pensando que no sabía nada.-Así que estoy dispuesto a enseñarte. ¡Vas a aprender del mejor!-Otra sonrisa suya que me mataba.
Se adentró en el agua tumbado en la tabla, yo le imité, yendo tras él.
-Al final aprenderás tú de mí...-dije lo suficientemente bajo para que no se enterase.
-Mira esa ola.-señaló una al fondo. -Será mía. Tú quédate ahí y mira cómo lo hago, ¿vale?-Me sacó la lengua. Ahora sería mi plan.
Asentí animadamente mientras veía cómo Liam se adentraba a lo profundo. Estuve a punto de darme prisa y robarle la ola, pero justo en ese momento vi a unos metros la posiblemente mejor ola del día. Ni por asomo la iba a desperdiciar. Nadé hacia ella, tenía que alcanzarla como fuese. Hacía tiempo que no hacía surf, pero no había perdido la práctica. Simplemente me dejé llevar. Mi cuerpo ya sabía cómo montar la ola. De repente ya estaba arriba, en la cresta. Hacía mucho que no experimentaba estas sensaciones. La libertad es una de mis favoritas sensaciones cuando surfeo. Cuando terminé con mi primera ola del día busqué a Liam con la mirada. No hizo falta gritar su nombre. Él ya venía para mí. Con la boca abierta. Misión cumplida.
-¡Dime cómo has hecho eso! Wow... Me has dejado atónito... Para ser tu primera ola no está nada mal.
-Liam, ¿en serio piensas que es la primera vez que hago surf?- Me miró extrañado. Me empecé a reír.- A veces eres muuuuy tonto chico.
-¿Ya habías surfeado otras veces?- Su cara de asombro me hizo reír aún más.
-¡Y te habías creído que no sabía nada de nada!- Cerré los ojos al reírme tan fuerte, y Liam aprovechó ese momento de despiste mío para darme una ahogadilla. Tragué un poco de agua, y cuando saqué la cabeza a la superficie me picaban los ojos.
-¡Gilipollaaaaaaaas pero si casi me ahogo!- Dije con la boca abierta intentando coger el máximo de aire. Vi como Liam se quedaba embobado con algo en mi cara... ¿El qué? Tan pronto como posó sus labios sobre los míos supe con qué se había embobado. Fue suave, delicado, pero yo quise más. Me subí a su tabla y Liam me acercó a él. La mía seguía enganchada a mi tobillo. El beso se intensificó. Pero no demasiado, porque Liam se separó. Abrí los ojos al no notarle en mi boca. Le miré extrañada. Él observaba a algo detrás de mí.
-¿Por qué... Paras?
-Snooki... Snooki está nadando hacia aquí.- Me dijo señalando por encima de mi hombro. Me di la vuelta y la vi en la orilla adentrándose en el mar. Sin pensarlo dos veces me monté en mi tabla y nadé hasta la perrita. Al mojarse se había quedado muy pequeña. Ahora mismo era un palito con patas nadando hacia mí.
Cuando llegué a su lado la cogí y la subí a la tabla. Estaba empapada. A los diez segundos Liam se unió a nosotras.
-Está loca...
-Tan loca como su dueña.-Dijo Liam mientras la cogía y la dejaba en su tabla. La estaba acariciando y se notaba que a Snooki le gustaba esa bienvenida.
-Será mejor que salgamos del agua y la sequemos. Después seguiremos buscando olas.
Estaba de acuerdo con Liam, había que secar a la perra antes de que se pusiese mala. Él la llevó en su tabla hasta la orilla y yo iba a su lado un poco más rezagada. Salimos del agua y me dispuse a secar a Snooki mientras Liam dejaba las tablas bien puestas en la arena.
-¿Quieres comer algo?-Me sonrió. Asentí y sacamos de la mochila los bocadillos qué habíamos traído.
Pasamos la tarde en el agua surfeando mientras Snooki permanecía dormida sobre mi toalla extendida en la arena. La verdad, nunca había estado en ninguna playa en Reino Unido tan buena como ésta. Este sitio era perfecto, y la compañía era óptima.
Ahora estábamos de camino al coche, habíamos pasado un día genial, pero ya era tarde. He estado esperando a que él hable del tema... Pero no ha dicho nada. No quiero quedarme en ese beso, pero tampoco quiero parecer una desesperada para que me pida salir. Nos montamos, él de copiloto y yo a su lado sujetando a Snooki, que estaba asomando la cabeza por la ventanilla.
En el largo trayecto sólo se escucharon los ladridos de la perra y la música. A lo mejor él se arrepentía...
Llegamos a Londres y condujo por calles por las que nunca había pasado. No quise decir nada, a lo mejor era un atajo hacia mi casa para no encontrarse con fans.
Paramos en una barriada pequeña, no entendía dónde estábamos. Liam salió del coche e hizo exactamente lo de esta mañana. Se lo agradecí, estaba realmente cansada.
-Gracias...- Murmuré.-¿Dónde estamos?-Di unos pasos más para adelante para ver la casa mejor. A los cinco segundos su brazo rodeó mi cintura.
-Es mi casa.-Era de noche pero aún así podía apreciar su gran sonrisa.
-Pero Liam me da cosa quedarme en tu casa... Mañana es lunes, tengo clase.
-No pasa nada, por la mañana temprano puedo dejarte allí.-Asentí
- Tranquila, te quedas en mi casa no en la de un extraño.- dijo mientras me guiñaba un ojo.
Snooki fue la primera en llegar a la puerta, nos esperaba en los escalones del principio. Cuando Liam abrió la perra se nos perdió de vista. -Da igual, con que sepamos que está dentro de la casa me quedo tranquila.-Dije mientras entraba por el umbral. Me hizo un tour por toda la casa. Era grandísima. El último cuarto que me enseñó fue la habitación.
-Y... aquí es donde duermo. Creo que es evidente.-Risa dulce, característica de él.-Bueno no tengo cuarto de invitados, sí lo sé es un poco raro pero no tengo. Así que dormirás en mi cama y yo en el salón.- Yo sólo sonreí y asentí.
Durante la cena hablamos de todos nuestros gustos, los hobbies, las aficiones, hasta que él sacó el tema.
-Carmen...
-¿Sí?
-Respecto al beso en el agua...Yo creo que estuvo bastante bien....Llevamos hablando mucho tiempo y cada vez que te veía quería comentarte una cosilla pero había más gente y me daba miedo que tú... Que tú no quisieses. A ver, he ensayado esto miles de veces frente al espejo, pero aquí se pone uno mucho más nervioso.-No paraba de soltar palabras y palabras, le iba a dar un ataque como no terminase de decirlo. Venga dilo Liam joder dilo, pensé.
-Y es por eso que organicé todo esto, quería pasar un día entero contigo y sólo contigo, para después hacerte una pregunta muy importante...¿Querrías-
-Sí.-No pude esperar a que terminase la frase.
-¿Sí?
-Sí.
-Sí.
-¡SÍ!-Me levanté de la silla y me abalancé hacia Liam. Él se levantó también y pudimos llegar para fundirnos en un beso. El beso duró poco, pero significó mucho. Liam Payne era ahora... ¿mi novio? Lo que siempre había soñado... Se había hecho realidad.
El resto de la cena fue totalmente diferente. Besos, caricias, risas cómplices...
-Toma, te presto mi pijama.-Me dio uno de cuadritos con tonos rojos.
-Me gusta, es mono.- Le dije mientras lo abría para ponérmelo.-Umm... Lilim, ¿podrías...?
-Oh sí claro claro no me he había dado cuenta claro perdona ahora... Me voy al sofá a dormir, hasta mañana.-Me dio un beso suave y se dirigió hacia el salón. Me puse el pijama y me acosté.
Snooki estaba entre mis pies dormida. Pero yo no conciliaba el sueño. No podía dejarle en ese incómodo sofá mientras yo estaba aquí en esta cama... No lo dudé, y me levanté. Me dirigí al salón y lo vi dando vueltas en el sofá, parecía que no encontraba una postura buena. Me asomé un poco por la puerta para que pudiese verme.
-¿Carmen? ¿Por qué estás despierta? ¿No puedes dormir?
-No... Me siento sola en esa cama tan grande. Y ahora que te veo ahí sin poder dormir tú también... ¿Quieres dormir conmigo?
-No quiero que te sientas incómoda conmigo en la cama...
-Tranquilo Liam... Hoy no podrás hacer nada...tengo los escudos echados de cintura para abajo...
El se rió, y se lavantó del sofá, quitó las mantas y se acercó a mí.
-Pero...-dije mientras pegaba su frente con la mía.-¿sabes la de cosas que se pueden hacer de cintura para arriba? Liam se rió y me cogió por la cintura llevándome hacia el cuarto.
Lo sabía, ya lo sabía, hoy iba a ser un día inolvidable.

jueves, 27 de junio de 2013

CAPÍTULO 9

*Narra Marta* 


Me extrañó un poco la reacción de Carmen al ver a Sean, pero tampoco le presté mucha atención; todo era perfecto, estaba presentándole a mis amigas el chico con el que siempre había soñado, era guapo, estaba bueno, era romántico y era una buenísima persona…¿qué más se podía pedir? Lo que más me extrañaba era que él se hubiera fijado en mí. 
La verdad es que mi último noviazgo no acabo lo que se dice muy bien. El cabrón con el que estaba me puso los cuernos y le hice una pequeña brecha al tirarle el móvil a la cabeza... pero se lo merecía. Ahora tenía un poco de miedo a que volviera a suceder lo mismo, pero no podía estancarme en el pasado además él era diferente. 

*Narra Sean*
La cena con las amigas de Marta fue muy bien, todas.me habían caído muy bien, me sorprendió habérmela encontrado precisamente allí, Carmen, aquella chica que conocí hace tanto tiempo, era una de las mejores amigas de Marta, mi pequeña Marta, tan insegura pero a la vez parece que pueda con todo, nunca pensé que en solo unos meses pudiera querer tanto a esos ojos marrones en los que me perdía con solo pensarlos. Preferí no decirle nada de Carmen, si ella se había callado por algo sería, no quería estropear el momento ni la amistad entre ellas. 
- Bueno ¿qué te han parecido mis amigas? - me preguntó dándome un dulce beso mientras paseábamos después de la cena.
- Pues todas me han caído muy bien, parecen muy buenas chicas además, están todas muy buenas eeh - tras este comentario se enfurruñó un poco, me encantaba verla celosa - ¡¡Ven aquí pequeña!!- dije mientras la besaba, sus labios sabían al helado de chocolate que se acababa de tomar. 
- ¿Crees que un beso lo arregla todo? - dijo simulando un enfado
- ¿Qué tal dos?- parecía una niña pequeña
- Puede...
Nos fundimos en un beso a la luz de la luna londinense, al fin había encontrado el amor o por lo menos eso creían.

*Narra Mercedes*
Aquella noche nos reunimos en casa de Carmen y comentamos el nuevo novio de nuestra "hermanita mayor", Marta, que siempre estaba atenta a nosotros y nos cuidaba, había encontrado el amor en aquel chico moreno de ojos claros.. ¿cómo se llamaba? Ah, sí Sean.
- A mí me parece un buen chico- dije- además el chavaal...no está nada mal eeh
- Pero nada mal, jajajaja eso si como le haga algo le corto los huevos! -dijo María.
- Si le hace algo que empiece a correr porque si no, no sale vivo- dijo gloria aún muy molesta por lo de Niall-  ¿tú que dices Carmen?
- Pues que ojalá le vaya bien, y que no le pase como con el último capullo con el que estuvo, se merece a alguien que la quiera, eso sí yo estoy con María y Gloria, le toca un pelo y de aquí no sale vivo.

*Narra Gloria* 
-Nada... Otra llamada más, con esta ya van 20, ¿no se va a cansar nunca? ¿No se entera que no quiero saber nada de él? - Niall llevaba toda la mañana llamándome, y no pensaba cogérselo. 
Despertamos en casa de Carmen y llamamos a Marta, que fue la única en dormir en su casa, para que nos trajera el desayuno.
- Esta niña, se habrá perdido por el camino o se ha ido a fabricar el chocolate de las crepes- dijo Carmen impaciente
- Que raro con lo puntual que es siempre…-dijo María- claro seguro que esta con Sean.
Toc toc toc ahí estaba por fin, me moría de hambre, me levante a abrir la puerta y... ¡No me lo podía creer!
- ¡Buenos díaas amorees! Aquí tenéis el desayuno, y Glo te he traído este rubiales de regalo, que a ver si le coges el teléfono- entró Marta sonriente por la puerta.
Todas miramos a Marta con cara de asesinas, pero claro, ella no se había enterado de mi enfado con Niall.
- Si no queréis crepes me las como yo pero no me miréis así- dijo la mayor del grupo antes de darse cuenta de su error al llevar a Niall allí.
- ¿Qué haces tú aquí Niall? - dije haciendo notar mi enfado.
- ¿Por qué no me coges el móvil? Llevo toda la mañana llamándote…
- ¿A sí? No se…¡pensaba que estabas de fiesta con tus amigas!
- ¡de que hablas pequeña?
- ¿te lo pasastes bien el otro día cuando fuiste " de compras con Louis"?- Niall seguia con cara de tonto, me estaba poniendo.muy nerviosa, sabia perfectamente que me estaba refieriendo a la fiesta de amy- mira dejame en paz, vete de aqui y dejanos desayunar tranquilas
- pero... Gloria...
- no.me vuelvas a hablar, dejame en paz capullo!
POM! Le cerre con un portazo en toda la cara.
-lo siento, yo no sabia que estabais enfadados, solo me lo he encontrado y lo he traido - se disculpo marta
- no te preocupes enana! La culpa la tiene el capullo este- dijo Carmen
No pude contener las lagrimas y mis amigas se unieron a darme un abrazo
-vengaa fuera esas lagrimas Glo!- me animo maria
- venga vamos Desayunar, toma chocolate que quita las penas, es antidepresivo- dijo Marta, eataba loca por el chocolate, si alguna vez se negaba a comerlo algo grave le pasaba.
- pues tu no comas que estas muy feliz con tu Sean, dejanos a las demas! - grito Mercedes
- jooo no! Get out of my chocolaate -grito Marta como una loca
Maria y Carmen se miraron y sincronizadamente empezaron a haacerle cosquillas a Marta para alejarla de su "droga", no pude evitar reir, era increible como aquellas cuatro chicas hasta en los momentos más difíciles conseguian sacarme una sonrisa.

miércoles, 26 de junio de 2013

Capítulo 8.

*Narra Sean*
Bajo la mirada al mostrador.
-Yo quiero un cucurucho de vainilla.- digo sonriendo al dependiente.
- Yo igual.
Vuelvo a mirarla, es la locura más grande que he hecho en mi vida. Me la acabo de encontrar, a duras penas recuerdo su nombre, y ya la estoy invitando a un helado. ¿Qué me pasa? La respuesta es fácil, cada vez que la miro me pierdo en esos perfectos ojos marrones.
-Aquí tienen, 4'5£ - dice el dependiente alargando su brazo y extendiendome los dos helados.
Le entrego el dinero y un segundo más tarde le entrego a ella su helado.
- Gracias. - me contesta con una sonrisa tímida.
- De nada, y bueno...espera, recuerdo tu nombre, lo recuerdo...no lo digas.
- Marta.
- Eso es, prometo que no se me volverá a olvidar nunca.
Ella se ríe, pero no quiere exagerar y acorta los minutos de felicidad.
- ¿Es que va a haber próxima vez? - me responde.
- Claro, solo si tu quieres... 

*Narra Marta*
Y así fue, a finales de mayo estamos, y cada vez conociendo mejor a Sean, el mismísimo Sean O'Donell que trabaja con María en 'Hollyster' , está cumpliendo su sueño, apuesta alto, y lo está consiguiendo.
En cuanto a mí aquí estoy preparándome, que hoy se lo voy a presentar a las chicas y a Niall, y supongo que algún que otro de los chicos.
Yo he quedado antes con él pero claro, siendo hoy el Viernes Negro, momento en el que todas las tiendas tienen unas rebajas increíbles las chicas se han ido de compras.
Piiiii-Piiiiii , es él, termino de pintarme los labios, bajo las escaleras de la residencia de dos en dos y abro la puerta de la cancela. 
- Hola preciosa. - me dice mientras me abre la puerta del coche y me besa.
- Hola pequeño. - digo entre beso y beso.
Vuelve a ponerse las gafas de sol, arranca el coche y nos alejamos cada vez más de la residencia. No estoy segura de lo que hay entre nosotros, para mi es algo 'serio', pero temo preguntarle, no quiero cagarla y que todo se vaya a la mierda si él no piensa lo mismo.

* Narra Mer *
Llegamos al Big-Beng estábamos todas solo faltaban los chicos y claro estaba, Marta, que se había ido con Sean, miro a mi alrededor, eh, falta alguien más.
-No me contesta - dice Gloria colgando por enésima vez el movil.
- Me estoy preocupando, ¿y si vamos a buscarla? Nunca llegaría tarde para irnos de compras.
- Ahí tienes razón-dice María mientras me señala- Gloria, llama a Niall y dile que nos atrasaremos un poco.
Vamos al colegio, y decimos que vamos a ver a Carmen, el portero nos abre la puerta, ya nos conoce, siempre nos reunimos en casa de Carmen para lo que sea. Subimos las escaleras hasta llegar al estrecho pasillo y la enorme puerta de madera.
María llama a la puerta.
-Carmen, soy Gloria, vengo con las chicas, ábreme. 
- Dejadme en paz. No quiero saber nada de nadie.- contesta chillando desde el otro lado.
Voy corriendo hacia el extremo del pasillo y busco la llave de repuesto escondida bajo una de las tarimas de madera. 
Gloria abre la puerta y entramos corriendo.
- Sois unas hijas de puta... 
Snooki viene a saludarnos muy contenta, al contrario de su dueña que está tirada en el suelo en compañía de un paquete de tabaco y una botella de Jack Daniels, mientras se seca las lágrimas en la camiseta.


-¿Qué haces bebiendo y fumando?- dice Gloria disgustada.
- Venga Carmen, ¿qué te pasa? Es el Viernes Negro, tu no sueles estar así un día como este.
- No me pasa nada, estoy bien.
- Sí, de puta madre, si estás llorando. - dice maría mientras se agacha a su lado.
- ¿Qué ha pasado? Cuentanoslo - contesto sentandome en la cama.
Carmen desbloquea su iPhone y selecciona en el álbum de Whastapp la última foto la cual nos enseña.
- Dios, que monada. - dice Gloria quitándole el móvil de las manos - ¿De quién es?
- De mi padre. - dice Carmen antes de tomar otro trago de ron.
- ¡Eres hermana! ¡Que genial! ¿Por eso estás así? 
Carmen afirma sin mostrarnos ningún tipo de interés. 
- Es barón, mi padre siempre quiso un barón, a partir de ahora estoy desheredada de mi familia por ese ser.
- Por favor Carmen es tu hermano.
- Preferiría que no hubiese nacido, ahora él podrá disfrutar de veranos, navidades, cumpleaños, ..., con mi padre, irán a ver sus funciones de Navidad, fiestas del colegio... Tendrá todo lo que yo no tuve, más lo que yo tengo.
Intentamos convencerla de cualquier manera para que salga y se anime, para que vea el lado positivo, pero nada, allí se queda acompañada de su botella , su perra y sus cigarrillos.

*Narra Gloria*
Volvemos camino de Oxford Street 
- Que cabezona es... 
- La más grande de todas.
Torcemos una esquina y ...
- EHH! Gloria!
Levanto la cabeza de mi móvil y miro atrás entre la multitud. Es Amy, la 'mejor amiga' de Niall. ¿Qué hace saludándome?
- Anda Amy ¿qué tal? - digo con pocas ganas y una enorme sonrisa falsa evitando poner cara de asco.
- Muy bien ¿y tú? Me contó Niall que bien, que cada vez vais a mejor ¿no? No sabes cuanto me alegro Oye, ¿qué te pasó el otro día?
-¿El otro día? ¿Cuándo?
- El miércoles, no viniste a mi fiesta y se presentó allí Niall solo.
- ¿Qué fiesta? ¿Qué miércoles? - ¿Qué Niall? Pienso, pero no pronuncio ya que ella pensaría que era una pregunta muy estúpida, pero Niall no me comentó ninguna fiesta, y menos la de Amy.
- ¿Qué pasa? ¿No lo sabías? Upps, en ese caso olvídalo. Bueno hasta luego, saluda a Niall de mi parte.- dice alejándose.
-Claro que le voy a saludar- me digo a mi misma- y me va a explicar por qué no me lo contó.
Llegamos a Oxford Street y vemos a Niall acompañado de Louis y Harry.
- ¿Qué pasa? ¿Dónde está Carmen? ¿Está bien? - bombardea Harry.
- De bajona, ha tenido un hermano...
- ¿Y está mal? - vuelve a preguntar Harry.
- Bastante, no ha venido de rebajas...
- Creo que voy a anirmarla un poco. He venido por ella, no os ofendáis.
- Harry cuidado! Es menor! Que tú y yo sabemos como te gusta animar a tí a las personas! - grita Louis a Harry mientras este le responde alzando su dedo corazón mientras cierra la mano y se aleja por las calles de Londres.
- Bueno y mi princesita, ¿cómo está? - Niall se me acerca a para besarme.
- Muy bien. - digo apartándome de él - Démonos prisa, hemos quedado con Marta a las diez y media.

*Narra Harry*
Llamo a la puerta de Carmen, las chicas me habían comentado como iba la cosa, ella no contesta así que cojo la llave del final del pasillo.
Abro la puerta y la veo tirada en el suelo.
- HE DICHO QUE NO QUERIA IR, Y ES QUE NO.
- Uhhhh... Yo que te traía un collar de Pandora..
- Quedatelo y se lo regalas a otra.
- ¿No te sorprende que esté aquí?
- Pfff, fíjate, te conozco de hace tiempo, se que vendrías a verme estando mal.
- Vaya, la princesita está celosa de su hermano- le respondo sentándome a su lado. - ¿Qué puedo hacer para contentarla?
- Regálame una como esta y seré tuya. - dice señalando la botella.
- La tienes casi terminada... ¿Queda un poco para mi?
- Claro que si. - contesta, se levanta y anda hacia la cocina trayendo un vaso y me sirve.
Pego un trago y me arrepiento mientras me quema la garganta pero solo durante unos segundos, porque le pido que vuelva a servirme. 
Me cuenta todos los problemas de tener un hermano, y más si eres ella, son cosas convincentes y lógicas, pero a las cuales no presto atención porque me pierdo en sus labios. Ahora nos reímos ¿por qué? No lo se ni quiero saberlo, lo único que se es que he perdido la cuenta de los chupitos, y que es el momento. El momento de besarla y hacerla mía.

*Narra Carmen*
Abro los ojos con torpeza por la claridad, vuelvo a cerrarlos y busco con la mano mi iPhone tirado en el suelo, en ese instante me doy cuenta de que estoy desnuda en mi cama ¿yo durmiendo desnuda? Eso no es lógico, nunca lo hago. Miro el iPhone las nueve menos diez, y he quedado a las diez y media para cenar, todo muy lógico.
- ¿Vas a levantarte ya? - dice alguien mientra pega mi cintura con la suya, que también se encuentra desnuda tirada en la cama.
- ¿HAZZA? ¿Qué es esto? Bueno, ahora todo tiene sentido...
- ¿Qué tiene que tener sentido? - dice mientras me besa la espalda.
- Eh, eh , eh... - me levanto de la cama y me pongo la bata de espaldas a él. - Esto se queda entre nosotros, nadie debe enterarse, esto es cosa nuestra, ¿vale? NUESTRA.
- Pfff, de acuerdooooo, pero ¿por qué? Soy Harry Styles, ¿te avergüenzas?
- No. - No era el primero, ni tampoco iba a ser el último, no quiero que la gente sepa con quien me acuesto y con quién no, paso del tema y me dirijo al cuarto de baño.
- ¿Entonces?
- Tengo que ducharme, vestirme, maquillarme, y también escoger unos tacones... Y solo tengo una hora y poco más. Y tú vas a llevarme en coche, ¿Verdad? Digo asomándome desde la puerta del cuarto de baño.
Harry afirma con la cabeza mientras sale de la cama.

Ya estamos, Harry aparca justo enfrente del restaurante, para el coche y se prepara para salir.
- Oye, no hace falta que te lo repita ¿no?
- Entre nosotros, lo prometo. 
Me abraza y me dice en el oído; "Es una putada no poder presumir de tí."
Bajamos del coche y...
- Ólvidame, ¿tienes secretos para mi? ¿Para tu novia? Pues entonces no sere la chica que tanto quieres, y a la que no llevas a la fiesta de tu mejor amiga. - grita Gloria saliendo del restaurante.
- Gloria por favor, no empieces. Te he dicho que tenía motivos de no contartelo. GLORIAA! - Nialler sale corriendo detrás suya.
- Vaya, yo creo que podemos irnos ya, no hemos perdido lo más interesante... - digo mientra me pongo bien los pendientes.
Harry se ríe. Marta llega por detrás 
- Hola chicos, este es Sean. Sean estos son Harry, que ya conocerás, y Carmen.
Me doy la vuelta y, o mierda, esto no puede estar pasando, miro a Sean y él me mira a mi. 
- Yo, esto... , encantada Sean, que te gustan, los... Esto, modelos ¿eh Marti? Jaja... Bueno entramos ¿no?
Harry se queda atrás conmigo. 
- ¿Le conoces? 
- Sí, estuve saliendo con el hace tiempo, pero SHHH.
- De acuerdo.

Capítulo 7

-->

*Narra Gloria*
Ya ha pasado una semana, llevo una semana siendo la chica de Horan, aún lo pienso y no me lo puedo creer. Todas esas veces que he soñado con conocerlo aunque fuera de lejos en un concierto, cuantas veces he llorado viendo fotos y vídeos de ellos pensando que nunca los conocería, y miradme ahora, son mis mejores amigos y nos tiramos el día juntos, y Niall... no se ni como explicar como me siento cuando estoy con él, las chicas se alegran mucho por mí aunque a veces dicen que somos muy empalagosos, pero no lo somos, es solo que nos gusta demostrarnos lo mucho que nos queremos.
Un día Lou nos llamó para que nos fuéramos las chicas a su casa a jugar a la wii, estuvimos allí todos toda la tarde y la verdad es que no recuerdo un día en el que haya reído mas. Me tocaba a mi jugar cuando Lou me llamó.
  • Gloria, puedo hablar contigo un momento? - me dijo, la verdad es que se le notaba serio. Puede que mi novio fuera Niall pero con Lou también tenía una relación muy estrecha, se podría decir que nos entendemos muy bien.
  • Si claro – le dije y subimos las escaleras.
  • Louis cuidado con mi novia ehh – se le escucho decir a Nialler desde abajo a lo que los dos nos reimos.

*Narra Louis*
No me lo puedo creer, no se si se podría decir que me estoy enamorando, pero siento un sentimiento tan fuerte por aquella chica dulce y tímida a la que hacía apenas unos meses había conocido que ya no me lo podía guardar, esa chica es Mercedes. Desde que la conocí no dejo de pensar en ella, y la quiero tanto que a veces hasta duele. Así que decidí hablarlo con mi mejor amiga, Gloria, es la primera persona que me demuestra tanta confianza en tan poco tiempo. Se que también tengo a los chicos, pero en estos temas las chicas saben aconsejar mejor.
  • Dime Lou – me dijo Gloria, no se porque pero siempre me llama así, y la verdad es que no me molesta, me encanta.
  • Pues haber... como te dije me gusta mucho una chica... - dije tímido.
  • ¿Y quién esa chica si me puede saber?
  • Pues... Mercedes – dije mientras me sonrojaba, era pensar en ella y que todo en mi interior se revolucionase - y la verdad es que no se que hacer Gloria, porque me intento acercar a ella pero es muy tímida y es muy difícil sacarle conversación.
  • Lou no te preocupes, ella es así pero con tu forma de ser es imposible que no se siga – yo también lo era hasta que os conocí.
  • Ya.. pero la cosa es que a mi a veces también me da vergüenza.. no se como demostrarle lo mucho que la quiero.
  • En serio Louis William Tomlinson me esta diciendo que tiene vergüenza?
  • Si – dije, no pude evitar reirme, la verdad es que es extraño que yo tenga vergüenza pero es que con ella es diferente – que puedo hacer?
  • Llévatela a cenar o invítala a cenar a tu casa, prepara tu la comida, eso a las chicas nos gusta.
  • Pero yo no se cocinar Gloria.
  • Bueno pues si quieres, vengo yo antes y te ayudo.
  • Vale! Esa idea me gusta. Muchas gracias Gloria, no se que haría sin tí – dije mientras le daba un efusivo abrazo, no lo puedo evitar, a veces soy demasiado cariñoso.



*Narra Zayn*
No debería haber hecho lo que hice ayer ¿Porqué no pienso antes de actuar? Pero es que no lo pude evitar, ella es tan... como explicarlo? Perfecta. Que no me pude resistir. Estuvimos toda la tarde todos juntos y Louis se fue a hablar con Gloria, y María que decía que ya estaba cansada de bailar se sentó en el sofá. Yo disimuladamente me senté a su lado.
  • María.. tenemos que hablar.
  • ….
  • María por favor contestame – pero porque no me contesta? Tanto le molestó?
  • De que quieres que hablemos? De que no pensaste en si quería besarte o no?
  • Y entonces porque me seguiste el beso?
  • Pues no lo se Zayn pero por favor, déjame, no tengo ganas de hablar del tema.
No le voy a seguir insistiendo, no quiero estropearlo más, pero solo hoy, lo que ella no sabe es que voy a luchar por ella hasta el final, porque es lo que mas quiero aunque ella no piense los mismo.

*Narra María*
¿Porqué me hace esto? ¿No se da cuenta de que me muero por él? En realidad tiene razón, no entiendo porqué le seguí el beso y luego le pegué una torta, pero es que no quiero parecer una chica fácil a la que te puedes ganar a la primera, ese es uno de mis mayores defectos, quiero parecer mas fuerte de lo que soy en la realidad, pero es que no lo puedo evitar.
Si él supiera que cada vez que me habla me entran ganas de besarlo, de abrazarlo y nunca soltarlo, si supiera lo mucho que lo quiero... pero por ahora no lo quiero demostrar, más que nada porque me da vergüenza.

*Narra Carmen*
Empezó a oscurecer así que las chicas decidimos volvernos a casa, todas menos Gloria, que se iba a ir a algún sitio con Niall, no me enteré muy bien a donde iban a ir pero es que son muy pesados, nada mas que llegamos a casa todas nos ponemos a hablar o a hacer algo todas juntas, pero Gloria antes de eso habla con él dos horas mas por teléfono aunque se acaban de ver, que pesados son, pero bueno, supongo que así es que amor, la verdad es que no lo se porque nunca he estado enamorada de verdad, no se porque, lo he hablado con las chicas y les parece raro, pero creo que es porque no me he dejado querer.
Estaba aburrida en casa así que decidí sacar a pasear a Snooki la verdad es que me gusta mucho salir a pasear con ella, es algo que me relaja. Así que salí de casa y a los cinco minutos note que había alguien al lado mía, me giré y era él, Liam.
  • Hola carmen
  • Hola, qué haces aquí? - dije sorprendida.
  • Pues quería hablar de lo que pasó el otro día, ya sabes...
  • Si Liam ya sé, y también quiero que sepas que eso no significó nada, al menos para mi, asi que no te comas la cabeza, no significó nada.
  • Vale... bueno entonces creo que no tenemos mas que hablar.
  • No – la verdad es que el pobre me daba pena pero tengo que seguir mostrando mi imagen de chica dura, tengo una reputación.
  • Bueno pues entonces me voy no quiero molestar, los chicos me esperan.
  • Vale.
Nos despedimos y seguí para delante mientras que él se quedó parado en el mismo sitio mientras que veía como me marchaba, algún día de estos le daré una oportunidad, no puedo negar que me encanta, pero no me gusta demostrar lo que siento, creo que es algo que he aprendido a hacer por culpa de todo lo que he vivido.
Di la vuelta y me volví a casa y allí estaban todas las chicas sentadas en el sofá viendo la tele, así que les conté todo lo que había pasado y como siempre me dijeron que soy demasiado cruel con él, pero es que no se ser de otra forma.
*Narra Gloria*
Me subí en el coche aún sin saber a donde me llevaba, solo sabía que no era a la ópera, ya que me había dicho que no me arreglara demasiado, y tras mucho insistir en que yo estaba guapa con lo que fuera, había conseguido que no me maquillara mucho ni me pusiera esos tacones de vértigo. Pasados unos diez minutos, llegamos a la puerta de un centro comercial. Una vez dentro me dijo: sorpresaaaa! Justo delante de la puerta del McDonald.
Le miré sonriente y le abrazé, nos dimos un divertido beso y nos cogimos de la mano.
  • Aquí te vi por primera vez pequeña - me dijo mientras me abrazaba.
  • Te quiero mucho amor y espero que vengamos aquí muchas veces mas – me reí.
  • Esta claro... aunque... quizás prefieras algo más especial no? - me dijo poniéndose mas serio.
  • Contigo hasta un vaso de agua es especial - le dije mientras me acercaba a su oído. Y le besé en la mejilla a lo que él respondió besándome en los labios.
Y así pasamos la noche, entre besos, risas y bromas, la verdad es que cuando estoy con él me olvido del mundo y todo a nuestro alrededor parece desaparecer, lo quiero mucho y espero que esta relación dure mucho tiempo.
Luego me llevó a casa sin faltar un último beso de buenas noches en el coche, y se quedó esperando hasta que entré en casa, a veces es demasiado protector pero bueno.
Entré en casa y todas la chicas estaban dormidas, era normal, es muy tarde, además mañana es el primer día de trabajo de María en Hollister y Marta la iba a acompañar.

*Narra Marta*
  • Estás loca ehh... pero te quiero mucho – me dice María mientras me empuja.
  • Yo también te quiero ehh – le digo mientras entramos en esa gran tienda.
Era muy bonita y con... con... ¡cuidado! - me grita María, pero es tarde, me acabo de chocar con ese buenorro de ojos verdes y blanca sonrisa. ¿Trabajaría allí?
Rápidamente me pongo bien el pelo y suelto la mano.
  • Perdón – dije tímidamente, aunque segura de que ese chico tenía algo especial.
  • No pasa nada, me llamo Sean y tu? - me dijo con una sonrisa que enamora.
  • Me llamo Marta... es que estaba hablando con mi amiga y no te ví, te he hecho daño? - dije sin saber como las palabras podían salir de mi boca.
  • Yo mejor me voy – dice María y se va riendo.
  • Ahora que nos hemos conocido que te parece si vamos a una heladería que hay aquí al lado? Me pareces una chica preciosa y me gustaría conocerte mejor.
  • Por mí vale – dije intentando disimular mis nervios.

miércoles, 19 de junio de 2013

CAPÍTULO 6

*Narra María*
Ir a comer a casa de Niall para la Pascua.. ¿en serio? A pesar de que había pasado ya bastante tiempo y de nos habíamos visto en más de una y dos ocasiones, y de que incluso entre Niall y Gloria había más que feeling… y que Harry babeaba por la sonrisa de Carmen –y quién sabe si por algo más… - yo seguía sin creer nada de lo que estaba pasando. Cuando Gloria me lo dijo, me pareció… ¿Surrrealista? Quizás surrealista no, pero me quedé sin palabras.
He de decir que Zayn era mi perdición, pero no se por qué, me hacía sacar mi lado más borde. En verdad, era mucha la gente, que a primera vista me tachaba de borde, pero… ¿Acaso saben ellos algo de mi vida? Pues eso. Y sinceramente, creo que Zayn sacaba mi lado más borde por el miedo que me invadía de que este sueño que estábamos viviendo –porque era  un sueño hecho realidad- se acabara. Tenía miedo de que su final estuviera cerca, de que se acabara muy pronto… hablando de pronto… ¡Hemos quedado en media hora!
Salí corriendo al cuarto de baño, con cuidado de que no se me cayera la toalla que me envolvía y ocultaba mi desnudez.
-Necesito sol español- Dije mirándome al espejo y me reí. Me puse la ropa interior y salí del baño. Sobre la cama, reposaba perfectamente la ropa que me iba a poner: ‘ Perfecta’, pensé. Sexy, pero discreta, y volví a sonreír. No era por ser mal pensada ni ambiciosa, pero… Zayn tenía que ser para mí. Ese morenazo, un poco chulito no se me iba a escapar. Quizás fallara, pero con la duda no me iba a quedar.  Sonreí victoriosa, maquinando la forma de conquistarle.
-¡Listo!-Exclamé una vez que tenía puesto los tacones.

*Narra Gloria*
Mis nervios aumentaban por segundo. Se suponía que no había motivos, pero… ¡Aisshh mi Niall! No pude evitar lanzar un suspiro. Me sobraba  mucho aire, y era simplemente porque me faltaba alguien, él.  Estaba tan cerca… pero le seguía notando lejos, inalcanzable. ¿Inalcanzable? Después de cumplir el sueño de conocerles e ir a su casa, a comer, ¡a comer! , la palabra ‘inalcanzable’ no existía en mi vocabulario. Sonreí, pensando en los maravillosos ojos claros de Niall, en su mirada, en la profundidad de la misma, que hacía que los segundos pasaran muy lentos, pero a la vez, hacían que el tiempo volara, en ese brillo en sus ojos, que me hacía preguntarme cómo cabe tanta dulzura y perfección en una sola  persona, y su sonrisa… su maravillosa sonrisa… En el poder de su sonrisa, si Niall sonreía, todo mi interior se convertía en una completa revolución, pero si me hablaba… mi corazón se paraba de golpe, al borde de un infarto. En definitiva, no podía negar que estaba locamente enamorada de él.
-¡Holaaaaaaaa!- Salí de mis pensamientos, a causa del grito de mis amigas. Únicas, irrepetibles.
-Hola.-Les dije nerviosa y comencé a andar. No quería llegar tarde.
-Esperad.-Dijo María, y todas nos paramos.- ¿Voy bien?
-Perfecta para tu Zayn, anda vamos.- Le dijo Carmen, causando la risa de todas.

*Narra Mercedes*
Está claro que estaba nerviosa, pero no tanto como Gloria. Ella estaba al borde del  paro cardíaco o de la hiperactividad en el estado más puro. Mi perdición era Louis, pero ya ni me molestaba en ponerme nerviosa, ya que él era casi imposible, ya se vería qué pasaba.
-Eeeeeeooo- Las llamé. -¿Os habéis olvidado que es aquí?- Les pregunté, una vez parada ante una gran puerta marrón. Ahora sí me estaba poniendo un poco nerviosa.
-¡Aaaah!-Gritamos todas a coro, a modo de relajación. Y dos segundos después, Harry, con su perfecto pelo rizado, que delataba que acababa de hacer su típico gesto seductor de moverse el pelo, nos abrió la puerta.

*Narra Carmen*
-Ho… hola..-Dijo Gloria, dirigiendo la vista al interior de la casa.
-¡Hola Gloriaaaa!-Exclamó Harry y la abrazó.- Niall está dentro…-Sonrió.  ‘Será capullo…’ pensé. Dice que le gusto yo, presume de que ha conocido a una rubia espléndida y pasa de mí. Un momento, ¿celos?  ¡Qué va! Si es que yo no se quién es peor, si él, o su amiguito Liam…
Entramos todas, y allí estaban, arregladitos, pero no demasiado. He de reconocer que Liam iba especialmente guapo, pero… ¿Por qué me parecía tan insoportable? ¡Bah! Mejor pasar del tema, y disfrutar del día.
Nos sentamos todos alrededor de la mesa. Los sitios, creo yo que no eran casualidad, estaban todos realmente pensados. Niall se sentó al lado de Gloria, María esperó a que Zayn se sentara, y ‘disimuladamente’ se sentó a su lado, como si no hubiera más sitios - ella no iba a dejarle ir-, luego, Harry se sentó a mi lado, y lo que él no sabía es que yo iba buscando sentarme cerca de Liam, el por qué no lo se, y bueno, Mercedes al lado de Louis, aunque le costó decirse, fue Marta la que le dijo que se sentara ahí, y así ella se sentaba cerca de Harry.

*Narra Gloria*
La comida estaba yendo de bien a mejor. Los nervios parecían calmarse poco a poco.
-Yo tengo más hambre ¿eh?-Dijo Niall y me guiñó un ojo.- ¿Me acompañas a coger algo más de la nevera?- Justo ahí, en ese momento, un codazo de María hizo que me sobresaltara.
-Sí, vamos.-Dije y sonreí.
Caminé al lado suya, sin saber qué decir. Quería decirle muchas cosas, pero a la vez me gustaría llenarle de besos, sin nada más que decir.
-Estás muy guapo… bueno… esa camisa te queda especialmente bien, siempre estás guapo.-Dije torpemente. Me estaba liando.
-Gracias. Yo no puedo decir lo mismo.-Esas palabras hicieron que sintiera un golpe en el estómago, un nudo en el corazón, y lágrimas en los ojos.- Me refiero a que no puede decir que estés guapa, porque estás mucho más que eso, eres perfecta cielo.- Ahora sí que no tenía palabras. ¿Le gustaba? ¿Tanto como el a mí? No lo creo… Niall… Niall… Mi mente repetía su nombre sin cesar.
-Gra… gracias.-Le dije, y noté cómo me ardían las mejillas.
Por fin llegamos a la cocina. ¿Cuánto habíamos tardado en andar cinco metros? Niall se acercó a la nevera y se puso a buscar algo. Su expresión dejaba claro que le era difícil descartar alguna comida para elegir otra. Qué lindo.
-Ven, ayúdame.-Me acerqué sin dudarlo.
-¿A qué?
-Es que  no se qué quiero…
-Bueno… hay muchas cosas.
-Pero hay una que me gusta más que otra…-Sonrió. Su sonrisa. Su perfecta sonrisa. Empezaba a temer por mi vida. Estaba muy cerca. Quizás demasiado. Niall… Ni… En ese momento, mi mente quedó en blanco, y mis labios parecieron encontrar el mejor lugar del mundo: los labios de mi pequeño irlandés. Fue un beso breve, suave. Apenas se rozaron mis labios, mi corazón comenzó a latir muy deprisa.
-¿Niall?-No pude decir otra cosa cuando deshicimos el beso.
-Gloria, te quiero.-Me dijo en un susurro. Niall, mi amor platónico, ese por el que había llorado tantas noches me acababa de besar y me había dicho ‘te quiero’. Agaché la cabeza. No respondí. Quizás me invadía el miedo. ¿Y si no lo decía en serio?- Te entiendo. Soy famoso, tengo miles de chicas, y comprendo que puedas desconfiar de mí, e incluso que no creas lo que te acabo de decir. Pero te prometo que eres especial. Eres maravillosa, y estoy seguro de que no hay otra chica como tú. Gloria, por favor, dame una oportunidad, te quiero.- ¿Qué yo le diera una oportunidad? Le daría una y miles. Le quería tanto… Sonreí.  No dije nada, di un paso hacia delante y le abracé. Correspondió mi abrazo y mi mundo se detuvo. Me separé un poco, y le miré a los ojos.
-Niall, eres increíble, mucho más de lo que pensaba, te quiero, te amo.- Le dije suavemente y volvimos a besarnos. Esta vez fue un beso más largo, más confiado.
Volvimos al salón. Íbamos cogidos de la mano, lo que hizo que los demás sonrieran.
-Chicos, chicas.-Comenzó Niall.-Hoy, en esta comida de Pascua tan especial, he de deciros que… -Se detuvo, me miró, y me dedicó una de sus mejores sonrisas.- Soy muy afortunado, porque he encontrado a mi princesa, esa persona a la que amar y respetar más que a nada ni nadie, esa princesa a la que consentir y llenar de besos. Gloria, te quiero.- Lo dije lentamente, sonriendo. Todos aplaudieron, rieron y corrieron a abrazarnos. Yo estaba un poco en shock, pero poco a poco, volví a la vida.
-¡Tengo una idea!-Gritó Louis, en medio de aquel barullo. – Niall quería pintar su casa…. ¿Por qué no aprovechamos que estamos todos?
-¡Sí! –Exclamó Liam.
-¿Perdona? Tu eres tonto, ¿no?-Le dijo Carmen mirándole atentamente.- ¿Quieres que pinte la casa con este vestido y estos tacones?- La expresión de Carmen dejaba claro que la idea no le entusiasmaba.
-Siempre… puedes quitarte la ropa.-Intervino Harry, con su sonrisa más pícara.
-Ya está el salido este… Se os va la cabeza eeh…-Dijo Carmen, en su tono más arisco.
-¡No seáis aguafiestas!-Dijo Marta sonriente.
-Cambiarse de ropa, os dejo unas calzonas a cada una, y unas camisetas.-Dijo Niall.
En esos momentos, yo era la persona más feliz del mundo, me daba igual pintar la casa, que cocinar macarrones, que bailar una sevillana, era feliz. Yo. Yo era la princesa de Niall. Además, esas miradas cómplices, esos abrazos repentinos, esos besos ‘inesperados’ … todo era maravilloso. Creo que en esos momentos estábamos siendo esas típicas parejas empalagosas pero… ¡Yo era feliz! ¡Muy feliz!

*Narra María*
Nos cambiamos todos de ropa, y en pocos minutos ya estábamos listos para empezar la dura tarea de pintar la casa. Estaba claro que eso sería todo un caos, y que no había sido más que una vaga escusa de Louis para poder liarla un poco.
La verdad es que me lo estaba pasando genial. Me hacía muy feliz ver la sonrisa de Gloria. Se respiraba felicidad entre Gloria y el rubiales. Para morir de amor, vamos.  ¿Y Carmen? Liam le caía mal… ya, claro. Y Zayn… uff… demasiado.  ¿Demasiado? Sí. Esa sonrisa. Esa mirada… ¡Dios! Necesitaba aire. Empezaba a dudar de mis capacidades de conquista. No quería dudar, tenía que andar sobre seguro… pero… ¿Cómo enamorar a tal perfección? Sonreí. Me arreglé el pelo, y caminé segura.
-¿No te cambias de ropa?-Me preguntó Zayn, acercándose por detrás, y  colocando sus manos sobre mi cintura. Me encantó el gesto, un escalofrío recorrió todo mi ser, pero no se lo dejé ver. Bajé la vista hasta sus manos, para luego volver a mirarle a los ojos. No le pude sostener la mirada más de dos segundos. Mi mirada bajó hasta su boca. Su boca… ¿Podía empezar ya a probarla? Joder. No. No podía enamorarme –más- eso no era sano.
-¿Tanto interés tiene?- Le dije con una fingida seguridad. Sonreí, no se si a causa de los nervios, pero sonreí.
-Me da igual… ese vestido te queda muy bien…
-¿Sí? Pues gracias. Si quieres me lo dejo.
-No,  mejor que te lo quites.- Esa frase sonó mal, causó mi risa. Me tapé la boca con las manos.
-Vale…-Le dije, y fingí bajarme una tiranta.
-A ver… yo…-Me reí. Y me giré, para colocarme de frente a él.
-Te he entendido, tranquilo. Ya si eso, otro día, en la intimidad, me lo quito.-Me reí, y me alejé, después de revolverle el pelo. Y allí le dejé, sonriendo. ¡Bien!
Arriba estaban las chicas cambiándose de ropa, y acosando a Gloria a preguntas. Era maravillosa la sonrisa de felicidad que tenía. Y entonces, llegué yo, con una sonrisa victoriosa, y me tumbé en la cama.
-¿Y a ti qué te pasa?-Me preguntó Mercedes, en un tono morboso.
-Te lo resumo yo… Zayn.-Dijo Carmen riendo.
-¡No hay nada!-Exclamé, fingiendo estar enfadada, pero aguantando la risa.
-Ya… por eso había ese tonteo ahí abajo, ¿no?-Dijo Carmen, mirándome fijamente.
Me levanté de la cama, obviando la respuesta, y comencé  a quitarme el vestido. Cogí las calzonas rojas, y la camiseta blanca. ¡Perfecto! ¿Qué mejor que una camiseta de tío y que te quede ancha? Pocas cosas…
-¡Ya estamos!-Gritó Marta cuando bajamos las escaleras.
Pero no nos dio tiempo a decir mucho más, porque como de la nada, los chicos empezaron a dispararnos pintura con unas pistolas de juguetes. Empezamos a reírnos y a taparnos la cara con las manos. Eran como niños. Me parecía una idea divertida, y quizás perfecta. ¿Perfecta? La perfección así como tal no existía, al menos… eso creía, hasta que vi la mirada de Zayn.

*Narra Liam*
Estaba escondido detrás de uno de los setos de la piscina. Las chicas habían conseguido coger cubos y llenarlos de agua, estaban dándonos a probar nuestra propia medicina.
Pasaron unos minutos y nada, nadie venía, me paré unos segundos a pensar en el día de hoy. Desde el primer comentario de la comida y de como Carmen sin pensárselo se había sentado a mi lado, no era mi tipo, para nada, era la típica chula que tiene a miles de tíos detrás suya, o eso aparentaba, era más tipo Harry, pero tenía que admitir que me atraía como ninguna, pero claro, ella era ella, yo era yo, y por medio estaba Harry, que se hacía notar.
-VALE, NOS RENDIMOS! ¡ALTO EL FUEGO! - gritó Louis desde la parte delantera del jardín.
Salí de mi escondite y fuí para la parte delantera del jardín. 
-¿Todos mojados? ¡Que pajos! - dije al llegar y ver a todos los chicos empapados y llenos de pintura.
- ¡Ven aquí Gloria, tu también vas a estar fresquita! - dijo Niall mientras cogía a Gloria y la abrazaba y besaba.
El resto de los chicos entraron a secarse con las chicas, pero Carmen se quedó fuera.
- ¿No entras? - le preguntó Harry.
- No, estoy un poco mojada y prefiero secarme al solito.
Harry volvió dentro.
- ¿Puedes pasarme mis Ray-Bans Liam? - me preguntó antes de que yo entrara.
Cogí sus gafas y se las entregué mientras que Gloria y Niall volvían a darse un beso.
- POR FAVOR, EMPALAGOSIDAD EN PUBLICO NO, GRACIAS.
Niall y Gloria entraron entre risas en casa.
- Eres una gilipollas. - le dije a Carmen después de ese comentario.
- Pero te encanto. - respondió ella con una mueca en la cara.
- ¿A sí? - dije mientras me acercaba a ella - ¿Y cómo lo sabes?


- Demuéstrame que no.
Carmen, que apenas era un par de centímetros más bajita que yo, acercó su cara con la mía y juntó nuestros labios en un beso cuyo final marcó con un mordisco en mi labio inferior.
- ¿Por qué paras? -me había dejado con ganas de más.
- Para que aprendas a besar tú solito a gilipollas como yo.
Se dió la vuelta, pero instantes antes de que diera un paso al frente la agarre de la muñeca y tiré de ella hacia mi, dejando que cayera sobre mi pecho.
- Dime si paso o no el examen. - dije mientras volvía a besarla de forma más rápida y apasionada que la anterior pero como le gustaba a ella finalizar, mordiéndome el labio.
Suspiré, con una amplia sonrisa y esperé a que  ella entrara en el salón.
*Narra Louis*
El día estaba siendo divertido. Me encantaba hacer el tonto, y más si estaba con mis amigos, y esas chicas tan… tan… tan maravillosas. Qué bonitas casualidades ocurren a veces.
Aunque siempre estuviera a mi bola, me fijaba en todo, y era imposible negar que los ojos de Zayn brillaban más de lo normal al ver las resaltadas curvas de María con ese vestido estrecho, y esos tacones. Aunque… cuando se cambió de ropa, sus ojos seguían brillando. ¿Y Liam? Pobre iluso… iba detrás de Carmen, la rubia más creída del grupo, pero en el fondo sería buena persona, lo mejor es que ambos, con tanta tontería, se deseaban, y mucho. Y lo que daba el toque picante a la historia, era el modo en el que Harry seguía a Carmen.
-Louis…-Me llamó Mercedes.
-¡Dime!-Exclamé, haciendo que se sobresaltara. Comencé a reírme.
-Es que… dice Zayn que si puedes ir, te tiene que decir algo.
-Sí, ahora voy.-Le dije sonriente, le pellizqué cariñosamente la cara, y me fui. Qué tímida. Habría que despertarla un poco. No sería tarea difícil.


*Narra Zayn*
Uff. No podía más. ¿Qué me estaba pasando? Ni siquiera hablar con Louis me había servido. Estaba empezando a odiar el hecho de no poder odiar a María. No. Esto tenía que parar. Estar a medias no servía de nada. O me arriesgaba, o moría quemada por el silencio y las ganas.
-¡Hola!-Exclamó María, entrando en la cocina. Se había quitado la ropa que se había manchado de pintura, y de nuevo tenía puesto ese vestido estrecho. Pero esta vez sin tacones, ahora iba descalza. Me parecía preciosa de todas las maneras, mis ganas de abrazarla, y besarla eran cada vez mayor.

-Hola.-Le dije con una pequeña sonrisa.
-¿Me dejas coger una cerveza?
-¿Por qué no?
-¿Y por qué sí?-Ese juego, me parecía toda una provocación. Una provocación que no se si podría soportar.
Sonrió y paso por mi lado, estirando su cuerpo, haciendo como la que evitaba rozarme. Abrió la nevera, cogió una cerveza, y se dirigió a la puerta. Mi cabeza no dejaba de pensar en cómo decirle que…
-María.- Di dos pasos hacia delante, y me coloqué detrás suya. Cuando se giró, no tuvo más remedio que quedarse cerca de mí.
-¿Qué…?- No le di tiempo a preguntar. Tampoco me di tiempo a responder. Me acerqué más, y más. Besé su mejilla, justo en el límite que la diferenciaba de sus labios, para un segundo más tarde, hacer que nuestros labios se unieran. La besé tímidamente. ¿Y si le molestaba? Correspondió mi beso. Sonreí interiormente. Un beso más. Nos separamos y…
-¡¿Qué haces?!-Pregunté, al tiempo que me tocaba la cara con mi mano. -¿Por qué me pegas?
-¿Por qué me besas?

-¿Por qué te dejas besar?- No me respondió. Me miró fijamente, y se fue. La había cagado, no había duda. Qué estúpido había sido, ¿no?